Puede ser una imagen de fútbol americano, fútbol y texto que dice "rE OLD 02 E 1o BARS BRASIL 25"
El combinado conducido por Carlo Ancelotti caía en la primera etapa, pero logró reaccionar a tiempo y selló el 2-1 definitivo en la última jugada del partido en Houston.

La jerarquía individual y la persistencia le permitieron a Brasil transformarse en un nuevo clasificado a la ronda de los 16 mejores de la Copa del Mundo. En un compromiso sumamente adictivo y de trámite cambiante, la Verdeamarela supo reponerse de la adversidad inicial para doblegar a un durísimo Japón por 2 a 1, evitando una prórroga que parecía inevitable.

Sorpresa nipona en los primeros 45 minutos

El desarrollo del juego comenzó cuesta arriba para la escuadra sudamericana. El encargado de romper el cero en el marcador fue Kaishu Sano, quien tras ejecutar una precisa recuperación de balón en la zona media del campo, condujo el avance hasta la medialuna del área grande. Desde allí, sacó un potente remate cruzado que venció la resistencia de Alisson para estampar el 1-0 parcial con el que Japón se iba al descanso.
Incluso en el complemento, el conjunto asiático buscó ampliar la diferencia mediante un disparo de media distancia del atacante Ayase Ueda, el cual fue contenido en dos tiempos y sin mayores complicaciones por el arquero brasileño.

La reacción y el festejo agónico de la Canarinha

La paridad para el pentacampeón llegó de forma merecida a través de la vía aérea. Tras un centro preciso, Casemiro conectó un implacable cabezazo a quemarropa que el guardameta Zion Suzuki no logró desviar, decretando el 1-1 transitorio.

Cuando el encuentro parecía sentenciado y ambos seleccionados se preparaban mentalmente para disputar el tiempo suplementario, llegó el quiebre definitivo. A los 50 minutos de la segunda parte, un severo error en la salida defensiva del equipo japonés le dejó la mesa servida a Gabriel Martinelli, quien no perdonó y mandó la pelota al fondo de la red para decretar el agónico 2-1.

El horizonte en la Copa del Mundo

Con este resultado, los dirigidos por Ancelotti cumplieron con el objetivo de meterse en la fase de octavos de final del certamen. Ahora, la delegación brasileña aguardará con tranquilidad para conocer a su próximo adversario, el cual saldrá del cruce eliminatorio que deben disputar los seleccionados de Noruega y Costa de Marfil.