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La cuenta regresiva para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 ya empezó a jugar su propio partido en el ámbito corporativo argentino. Lejos de ser un factor de distracción ajeno a la productividad, la gestión del evento deportivo dentro de las empresas se perfila como un elemento estratégico para el bienestar interno. Según una encuesta realizada en el país por la consultora Great Place to Work sobre una muestra de 200 empleados, el 80% de los trabajadores afirmó que la postura y las facilidades que otorguen sus empleadores durante los compromisos de la Selección Argentina tendrán un impacto directo y sustancial en su experiencia laboral.

El interés por la cita mundialista atraviesa de manera transversal a todas las organizaciones, alcanzando una valoración promedio de expectativa de 4,05 puntos en una escala de 5. Este entusiasmo no distingue rangos ni jerarquías: mientras que en las posiciones iniciales la expectativa promedia los 3,92 puntos, en los mandos medios y gerenciales la cifra trepa a los 4,24 puntos, demostrando que la pasión del torneo moviliza tanto a los equipos operativos como a los encargados de la toma de decisiones.

Pantallas en la oficina o home office: las demandas de los empleados

Al momento de evaluar cómo matizar la jornada laboral con los partidos, el estudio expone una marcada preferencia por los espacios de interacción colectiva. El 46% de los consultados manifestó su deseo de seguir los encuentros de la "Scaloneta" en sectores compartidos dentro de las instalaciones de la empresa, una tendencia que se complementa con el 36% que exige la habilitación concreta de áreas comunes equipadas con pantallas de transmisión.

Por otro lado, las modalidades virtuales y la gestión del tiempo también ocupan un rol central: un 30% de los encuestados se inclinó por el home office para ver los encuentros desde sus hogares, un 23% consideró indispensable contar con la autorización para pausar las tareas durante los 90 minutos de juego, y un 20% abogó por la implementación de esquemas híbridos o flexibilidad horaria. En contraste con este escenario de alta demanda adaptativa, apenas un marginal 4% de los trabajadores opinó que las actividades habituales deberían continuar de forma estricta y sin alteraciones, y solo un 5% reconoció no esperar ninguna medida especial por parte de sus firmas.

El antecedente de Qatar 2022: motivación vs. apatía corporativa

El relevamiento de Great Place to Work también echó luz sobre las consecuencias directas que tiene la empatía institucional en el rendimiento de los equipos, tomando como referencia las experiencias vividas durante el Mundial de Qatar 2022. En aquella oportunidad, el 33% de los empleados recordó positivamente que sus empresas impulsaron entornos de disfrute compartido, mientras que un 21% ponderó la elasticidad de los esquemas horarios. Sin embargo, un 13% de los trabajadores señaló que sus organizaciones se mantuvieron completamente al margen del acontecimiento.

Esas diferencias de criterio se tradujeron directamente en los niveles de compromiso. El 69% de quienes se desempeñaron en compañías que facilitaron las transmisiones o flexibilizaron las jornadas aseguró haber sentido un incremento notable en su motivación diaria. En la vereda opuesta, en aquellos entornos laborales donde no se implementó ningún tipo de cambio o concesión, el 31% de los colaboradores admitió que el desinterés de la empresa afectó negativamente el ánimo y la predisposición del grupo de trabajo.

Frente a este panorama, las iniciativas de integración interna surgen como las acciones más valoradas de cara al torneo de 2026: las dinámicas lúdicas como prodes, sorteos, concursos y entrega de indumentaria oficial lideran las preferencias con el 60% de las menciones, seguidas por la instalación de infraestructura audiovisual (55%) y la necesidad de una comunicación clara y transparente (46%) sobre cómo se coordinarán las tareas en los días de partido.