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Una nueva acción judicial vuelve a poner en jaque la seguridad y los límites de la inteligencia artificial en el ámbito de la salud. Scott Winters, un pastor residente en el estado de Florida, presentó una demanda ante el Tribunal Superior de San Francisco contra la firma OpenAI, señalando que el chatbot ChatGPT le brindó sugerencias médicas que retrasaron de manera crítica el diagnóstico de una afección que casi le cuesta la vida.

En la denuncia se imputa a la compañía los delitos de negligencia y ejercicio ilegal de la medicina. Según consta en la presentación, el afectado consultó reiteradamente a la plataforma por diversos malestares físicos. Con el tiempo, el sistema dejó de lado las advertencias estándar para pasar a dar respuestas afirmativas sobre su estado, asegurándole que sus síntomas no revestían gravedad y que podía recuperarse en su hogar de forma natural.
Un cuadro que derivó en la unidad de cuidados intensivos

Las recomendaciones del asistente virtual habrían llevado al pastor a desestimar no solo la consulta médica presencial, sino también las reiteradas advertencias de sus allegados y familiares. El deterioro de su salud avanzó hasta provocarle pérdida de equilibrio y severas dificultades para desplazarse.

El desencadenante: El 13 de julio de 2025, tras consultar por un dolor agudo, debió ser trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde se le diagnosticó una embolia pulmonar masiva.

El diagnóstico profesional: Los médicos intervinientes señalaron que los mareos previos correspondían a microembolias no tratadas, cuya falta de atención oportuna agravó el cuadro general.

Secuelas: Tras salir de terapia intensiva, el demandante requirió asistencia permanente para realizar tareas básicas cotidianas y debió someterse a un prolongado tratamiento de rehabilitación.

La postura de la empresa y la responsabilidad del usuario

Desde la compañía desarrolladora salieron al cruce de las acusaciones a través de su vocero, Drew Pusateri. La firma argumentó que sus términos y condiciones especifican claramente que la herramienta no reemplaza el criterio médico ni está habilitada para emitir diagnósticos o indicar tratamientos.

Asimismo, remarcaron que sus versiones más recientes incorporaron mejores protocolos de contención para redirigir a los usuarios hacia profesionales de la salud cuando se detectan palabras clave asociadas a riesgos de vida.

Este litigio no representa un hecho aislado, sino que se suma a recientes reclamos judiciales iniciados contra OpenAI y otras plataformas de IA —como Character.ai— por brindar asesoramiento en adicciones y salud mental sin la debida licencia ni supervisión profesional.