Un singular episodio movilizó a los organismos de conservación de la costa rionegrina durante la jornada del último domingo. Un ejemplar de tiburón cazón (Galeorhinus galeus) ingresó a la zona de los piletones en las bajadas céntricas del balneario Las Grutas y quedó temporalmente atrapado al retirarse la marea. Gracias al aviso inmediato de los vecinos, las autoridades montaron un dispositivo de resguardo que concluyó de forma exitosa cuando el animal nadó nuevamente hacia mar abierto con la pleamar.
El procedimiento contó con la intervención conjunta de inspectores de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, la Subsecretaría de Fauna Silvestre, alumnos de la formación de Guardavidas y especialistas del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos (CIMAS), en colaboración con la Fundación Por el Mar. Las brigadas aseguraron el perímetro de los pozones para evitar interferencias hasta que el incremento en el nivel del agua permitió la retirada natural del espécimen, sin necesidad de ejercer manipulación física.
Una especie amenazada en el Atlántico Sur
La preservación del cazón representa una prioridad crítica para los biólogos marinos. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a este escualo en la categoría de En Peligro Crítico, producto de una retracción poblacional superior al 80% en la cuenca del Atlántico Sudoccidental durante las últimas tres décadas.
A nivel regional, la especie se encuentra amparada por la Ley Provincial 5706/23, normativa que prohíbe taxativamente la pesca con sacrificio y exige el reintegro obligatorio al mar de seis variedades de tiburones en todo el litoral marítimo de Río Negro.
Proyecto de reserva ambiental y pautas de conducta costera
El evento reavivó la discusión sobre la importancia de consolidar el proyecto del Área Natural Protegida Corredor de los Cinco Grandes, impulsado por la administración del gobernador Alberto Weretilneck. La propuesta prevé el resguardo de unas 273.000 hectáreas en el ámbito del Golfo San Matías, un ecosistema estratégico para la reproducción y refugio de diversas especies marinas.
Frente a la presencia ocasional de fauna sobre la franja costera, los organismos ambientales recordaron a los turistas y residentes las pautas básicas de acción:
Distancia de seguridad: Evitar el contacto físico, la captura, el traslado o el suministro de alimento a los ejemplares.
Aviso a las autoridades: Comunicar de forma inmediata cualquier avistamiento a los entes de control para que los equipos técnicos evalúen el estado sanitario de los animales e intervengan según los protocolos vigentes.
