
Los registros demográficos oficiales de la Argentina confirmaron un desplome continuado en la cantidad de nacimientos durante la última década, registrándose una caída acumulada cercana al 46 % en comparación con los valores reportados en 2015.
De acuerdo con las últimas mediciones del Ministerio de Salud, el país pasó de contabilizar 770.040 nacidos vivos a registrar 413.135 en 2024, manifestando un descenso aproximado de 357.000 nacimientos anuales.
El indicador se alinea con las estimaciones presentadas por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que ubican la tasa global de fecundidad en el territorio nacional en torno a 1,2 hijos por mujer, cifra sustancialmente menor al nivel de reemplazo generacional fijado internacionalmente en 2,1.
El fenómeno local se enmarca dentro de una dinámica global de reducción en los índices de natalidad reportada por las Naciones Unidas en su revisión 2024, situando a la Argentina junto a naciones como España, Italia, Corea del Sur y China en la franja de países con tasas inferiores a 1,4 hijos por mujer.
En el plano nacional, esta transformación demográfica viene acompañada por una marcada postergación de la maternidad, motivo por el cual la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR) colocará en debate el impacto del envejecimiento biológico de la fertilidad y la importancia del asesoramiento médico preventivo durante el XXII Congreso Argentino de Medicina Reproductiva que iniciará este 16 de septiembre en Buenos Aires.
Frente al avance del reloj biológico y la reducción gradual en la cantidad y calidad de ovocitos a partir de la segunda mitad de los 30 años, los profesionales del área de la salud reproductiva impulsan la incorporación de consultas informativas tempranas en los controles ginecológicos de rutina.
Asimismo, entidades como la asociación de pacientes Concebir sostienen que las decisiones familiares actuales no solo se encuentran influenciadas por la planificación personal, sino también por condicionantes de índole económica y social, ponderando la criopreservación de óvulos por vitrificación como una herramienta de planificación reproductiva para conservar la edad biológica de las células a fin de proyectar embarazos futuros.
