
Un exhaustivo relevamiento periodístico elaborado de forma conjunta por consorcios de investigación de la región y respaldado por estadísticas oficiales de la Dirección de Maternidad e Infancia de la provincia de Córdoba expuso la gravedad de las secuelas que genera el consumo de drogas durante la gestación.
Según los registros sistematizados por la cartera sanitaria provincial a lo largo de los últimos tres años, se contabilizaron 245 recién nacidos diagnosticados con síndrome de abstinencia neonatal. La problemática mostró una marcada concentración geográfica, registrándose el 97 % de las asistencias en las maternidades y centros de alta complejidad de la ciudad Capital, seguidas en menor escala por el departamento General San Martín con el 2 % y el municipio de Río Cuarto con el 0,8 %.
En lo respectivo al mapa de sustancias detectadas a través de los estudios clínicos en las unidades de neonatología, la cocaína y sus derivados representaron la mayor prevalencia al estar presentes en el 78 % de los casos confirmados. La nómina continuó con el uso de cannabis en un 12,7 %, cuadros de policonsumo en el 8,6 % y el consumo de benzodiacepinas, tabaco y otros fármacos en el 0,4 % restante.
El cuerpo profesional de pediatría y neonatología advirtió que la exposición fetal a estas sustancias produce desde malformaciones orgánicas, cuadros convulsivos, hipertensión y partos prematuros hasta afecciones de severidad variable en el peso y la talla del bebé, sumadas a posibles alteraciones neurocognitivas cuyo diagnóstico definitivo suele evidenciarse recién durante el desarrollo escolar.
El documento detalló además que el incremento de nacimientos expuestos a sustancias psicoactivas constituye un fenómeno en expansión en otras jurisdicciones del país. En la provincia de Mendoza, las maternidades públicas reportaron que el 20 % de los neonatos internados registra dosajes positivos, en tanto que establecimientos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires experimentaron una curva ascendente de casos en el último trienio.
Frente a este escenario, sociedades científicas y especialistas fundamentaron la necesidad urgente de consensuar un protocolo sanitario unificado a nivel nacional y establecer un marco de seguimiento obligatorio a largo plazo, promoviendo abordajes interdisciplinarios y libres de estigmatización que abarquen tanto a la madre como a su entorno familiar desde las etapas tempranas del embarazo.
Los especialistas explicaron que el espectro de afectaciones neonatales oscila entre cuadros de irritabilidad, convulsiones, malformaciones orgánicas y bajo peso al nacer, además de secuelas neurocognitivas y del desarrollo cuya evaluación definitiva suele registrarse durante la etapa de escolarización.
El informe detalló asimismo que el incremento en la detección de recién nacidos expuestos a drogas se réplica en otras jurisdicciones del país, como la provincia de Mendoza —donde el 20 % de las internaciones en neonatología del sistema público da positivo en dosajes— y en centros de salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pese al trabajo interdisciplinario que articulan los centros asistenciales con las áreas de niñez y las redes de tratamiento de adicciones, los profesionales del sector médico e instituciones especializadas enfatizaron la necesidad de consolidar un protocolo sanitario unificado a nivel nacional y establecer sistemas de seguimiento obligatorio a largo plazo para garantizar la contención integral de los niños y sus familias.
