
La regla general impuesta por la Ley Nacional de Tránsito establece que todo vehículo que se aproxima a una encrucijada desde la derecha conserva la prioridad de paso. Sin embargo, este principio no posee un carácter absoluto dentro del ordenamiento vial. La propia normativa contempla un conjunto de escenarios y excepciones específicas en los cuales la preferencia queda sin efecto, obligando al conductor a detener la marcha o ceder el paso independientemente del lado por el cual avance.
Entre las principales excepciones fijadas por la legislación se encuentra la presencia de señalización vial específica. La existencia de un semáforo, una señal de "PARE" o de "CEDA EL PASO" anula de manera directa la prioridad del conductor que circula por la derecha. Una dinámica similar rige ante la aproximación de vehículos de emergencia —como ambulancias, autobombas o patrulleros— siempre que desplieguen las señales luminosas y sonoras reglamentarias, ante lo cual los demás usuarios de la vía pública deben despejar la calzada.
El tipo de infraestructura y la superficie de circulación también modifican el criterio prioritario. Quienes transitan por arterias pavimentadas conservan el paso frente a aquellos rodados que pretenden incorporarse desde calles de tierra o no consolidadas. En el caso de las autopistas y semiautopistas, los vehículos en circulación tienen la preferencia absoluta por sobre quienes buscan ingresar o atravesar la traza. Asimismo, en las rotondas la prioridad pertenece de forma exclusiva a quien ya se encuentra circulando dentro del anillo por sobre el automovilista que intenta acceder al trazado.
Por último, la normativa otorga una tutela especial a la seguridad de los peatones, garantizando su prioridad absoluta cuando cruzan por la senda peatonal o zonas delimitadas a tal fin. Del mismo modo, la preferencia de la derecha queda invalidada cuando un vehículo realiza un giro para ingresar a otra arteria o ejecuta maniobras que alteran su trayectoria rectilínea, debiendo ceder el paso a los rodados que continúan su marcha lineal, así como en los cruces a nivel ferroviario donde la circulación sobre rieles mantiene la antelación de paso.
