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Por: "Conejo" López
Hace algunos días, mientras visitaba a mis seres más queridos en la ciudad de Neuquén e iba de compras por un supermercado del barrio Mercantil, me encontré con un viejo vecino de Cutral-Có. Me contó que está jubilado y que desde hace doce años vive en ese sector de la capital neuquina.


Lo primero que le pregunté fue si extrañaba nuestra ciudad, si la había visitado últimamente y si notaba los cambios que se habían realizado y los que se seguían ejecutando.

Esperando una respuesta entusiasta a mi interrogatorio, quedé paralizado por sus palabras. Me miró fijamente y exclamó: "Estuve hace un par de semanas y, ¿sabés qué? Lo vi muy triste a Cutral-Có". No agregó nada más y se despidió amablemente.

Me volví rumiando esa frase, tratando de entenderla. Decidí salir a dar una vuelta por el casco céntrico y recorrí los sectores Sur y Norte del mismo, donde supo vivir este vecino; recién ahí empezaron a cobrar sentido sus palabras.

¿Han notado el deterioro edilicio y el descuido en las fachadas de casas y comercios? ¿No sienten ustedes que la zona céntrica se ha quedado detenida en el tiempo?

Curiosamente, varios barrios de la ciudad muestran hoy un diseño mucho más moderno y atractivo, respecto al histórico barrio Centro.

Lo que expongo a continuación tal vez parezca una utopía, pero confío en que mis palabras puedan resonar en quienes tienen la posibilidad de generar un cambio en la estética urbanística. Se me ocurre, por ejemplo, consultar al Colegio de Arquitectos, a la UTN o a cualquier otra entidad capaz de aportar propuestas de diseño que alegren la mirada de vecinos y visitantes.

Tenemos un ente con recursos genuinos, perteneciente a todos los habitantes, para liderar esta iniciativa. ¿No debiera acaso esta zona de referencia, estar a la altura de los geniales monumentos, de la exclusiva Sala de Dioramas, de la belleza del Parque de la Ciudad, de la bodega Agua de Fuego o de los viñedos del desierto?

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Consultando a la IA, se puede advertir que ciudades de todo el mundo —como Medellín, Barcelona, Curitiba, París, Lyon, Seúl, Guanajuato o Oaxaca— han ejecutado planes de mejoramiento urbano. Al restaurar fachadas y aplicar paletas de colores coordinadas, se lograría elevar el orgullo local y atraer al turismo, potenciando además la inversión realizada en monumentos y centros culturales, monetizando el recupero de tamañas erogaciones. A esto debemos sumar los puestos de trabajo que puede generar la iniciativa.

El municipio podría intervenir por distintas vías:

- Eximir de tasas municipales retributivas, por un período temporario, a los contribuyentes que reparen sus fachadas con su propio peculio.

- A través del ENIM, otorgar créditos a tasa cero para mejoras edilicias, con mecanismos de fácil acceso para el ciudadano.

- Crear un banco municipal de materiales para contribuyentes con ingresos mínimos.

- Poner a disposición de los vecinos un organismo de asesoramiento técnico gratuito para la dirección de obras de pintura o construcción.

Espero que nadie se moleste por este simple comentario, el cual solo pretende invitar a transitar una comunidad con una mejor calidad de vida. Y ya que siendo el barrio Centro de Cutral-Có, uno de los lugares más icónicos y medulares de la ciudad, tal vez suprimiendo el mismo dinero que se invierte por año en la adquisición de premios para contribuyentes cumplidores, con esos montos y algunos mas, se podria acompañar este proyecto de restauracion, que haría felices a muchos vecinos, que por diversas circunstancias no pueden acceder a mejorar sus frentes. Entonces todos juntos podriamos comenzar el 2027 con un remozado Cutral-Có, parafraseando al inoxidable Fito Páez: "Y dale alegría a mi corazón..."
Rubén "Conejo" López