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La Municipalidad de Neuquén puso en vigencia el nuevo esquema tarifario para los contravenciones de tránsito tras fijar el valor de la Unidad Fija (UF) en 1.814 pesos. La medida, que rige desde el pasado 7 de agosto, readecuó las escalas punitivas para una amplia variedad de contravenciones en la vía pública, estableciendo montos que parten desde decenas de miles de pesos para las faltas leves y alcanzan cifras millonarias en los casos de mayor peligrosidad vial.

El ajuste incrementó de forma considerable el costo de las faltas más severas. Cruzar un semáforo en luz roja representa actualmente una de las sanciones más costosas del código de faltas local, con penas que oscilan entre los 362.800 pesos y un techo de 2.721.000 pesos, según la gravedad o reincidencia del conductor. Por su parte, la manipulación o uso de teléfonos celulares al momento de conducir contempla multas que van de los 181.400 a los 907.000 pesos. En ese mismo rango de penalización máxima se ubican infracciones recurrentes como circular sin el cinturón de seguridad colocado o estacionar el vehículo en doble fila, ambas con un piso de 90.700 pesos y topes de 907.000 pesos. En tanto, efectuar giros indebidos en avenidas o esquinas no habilitadas deriva en importes que se sitúan entre los 181.400 y los 544.200 pesos.

En lo relativo a la conducta de los automovilistas, los registros del monitoreo urbano revelan que la invasión de la senda peatonal se mantiene como la falta detectada con mayor frecuencia en la capital neuquina. Esta infracción —sancionada con montos de entre 181.400 y 362.800 pesos— concentra el 61% de las actas labradas, representando prácticamente seis de cada diez contravenciones registradas por los inspectores y sistemas de control. La estadística ubica a esta maniobra sensiblemente por encima de los giros prohibidos, que representan el 19,8% de los casos, y del cruce con luz roja, que se posiciona en el 19,3%.

Desde el Ejecutivo municipal argumentaron que el ajuste de los valores busca mantener el carácter disuasivo de las penalizaciones frente al proceso inflacionario y reforzar el cumplimiento de las normas de convivencia urbana, priorizando la protección de los peatones y la prevención de siniestros en los corredores de mayor flujo vehicular.