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Luego de un intenso periodo de precipitaciones que dejó un registro de 31 milímetros de agua acumulada en un lapso de 20 horas, la capital provincial comienza a recuperar la normalidad. El fenómeno climático, que mantuvo a la ciudad bajo alerta amarilla del Servicio Meteorológico Nacional entre la mañana del miércoles y la madrugada del jueves, puso a prueba la infraestructura pluvial local.

En este contexto, el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, remarcó que la respuesta del sistema de desagües fue ampliamente satisfactoria, registrándose complicaciones puntuales pero sin emergencias habitacionales.

El episodio de mayor riesgo durante el temporal tuvo lugar en la zona de Confluencia, cerca de las 18:00 horas, en el cruce de Ricchieri y Los Álamos. Un vehículo Peugeot cayó al interior del zanjón pluvial mientras transportaba a una mujer y a sus dos hijos.

A pesar del importante caudal que arrastraba el cauce y la profundidad del sector, los ocupantes lograron abandonar el habitáculo por sus propios medios sin sufrir lesiones. No obstante, las tareas para retirar el coche demandaron más de dos horas de labor continuada por parte de las cuadrillas operativas, las cuales debieron emplear maquinaria pesada para liberar el rodado del lodo acumulado en el fondo del canal.

Desde el área de Protección Ciudadana destacaron el funcionamiento de la red pluvial sobre la renovada Avenida Mosconi, así como la ausencia de acumulación hídrica en áreas históricamente vulnerables como la zona del Bajo y la arteria 12 de Septiembre. Asimismo, las autoridades confirmaron que los canales de atención telefónica (103 y 147) no reportaron pedidos de evacuación o asistencia edilicia.

Una vez finalizadas las lluvias, los equipos municipales concentrarán sus labores en los sectores sin pavimentar para evacuar el agua estancada. Las intervenciones con motobombas y equipos viales se focalizan principalmente en:

·La Meseta

·Valentina Norte Rural

·Confluencia (sectores Urbano y Rural)

Se prevé que la presencia de ráfagas de viento pronosticadas para las próximas horas acelere el proceso de secado en las arterias de tierra.