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El titular de la Federación de Veteranos de Santa Fe murió a los 63 años. Su trayectoria estuvo marcada por la defensa institucional de la soberanía y un fuerte legado pedagógico orientado a las futuras generaciones.

En coincidencia con la reciente repercusión internacional del reclamo por las Islas Malvinas durante la Copa del Mundo, la comunidad de excombatientes lamenta la pérdida de Rubén Rada, una de las figuras más respetadas del movimiento a nivel nacional. Con 63 años, el dirigente oriundo de Rosario se desempeñaba al frente de la federación santafesina, tras haber liderado previamente la confederación que nuclea a los veteranos en todo el país. Entre sus anhelos más profundos figuraba el de pisar el territorio insular portando el Documento Nacional de Identidad en lugar de pasaporte.

Trayectoria militar y legado constitucional Rada inició su vínculo con la gesta del Atlántico Sur a los 18 años, cuando fue desplegado desde su puesto en la Triple Frontera hacia las islas como integrante del Regimiento de Infantería 4 del Ejército Argentino. Tras el conflicto, transformó la experiencia en un incansable activismo civil enfocado en los derechos de los exsoldados y el análisis de la soberanía austral.

Su gestión cosechó un hito histórico el año pasado al impulsar la inclusión explícita del reclamo soberano en la reforma de la Constitución de Santa Fe. Al despedirlo, el gobernador Maximiliano Pullaro destacó este logro manifestando que en dicho artículo constitucional se encuentra plasmado el trabajo de toda su vida, vinculando además la memoria del dirigente con el reciente e impactante despliegue de la enseña patria por parte del seleccionado de fútbol ante Inglaterra.

La educación como eje de la memoria transgeneracional Para el dirigente rosarino, la preservación a largo plazo de la causa nacional dependía de manera directa del sistema educativo formal, entendiendo que los veteranos eventualmente ya no estarían presentes para alzar la voz. Convencido de esta necesidad, Rada sostenía: “La llama de la memoria la tiene que llevar adelante la educación argentina”.

En sus habituales disertaciones en los colegios, el expresidente de la Confederación de Combatientes remarcaba el genuino interés de la juventud por conocer el pasado, afirmando que “los pibes tienen sed de Malvinas, preguntan, quieren saber”. Con su partida, el movimiento de excombatientes pierde a un estratega de la memoria colectiva que siempre confió en el resguardo de la sociedad, bajo la premisa de que el valor del 2 de abril permanece inalterable en el sentimiento popular