Este medio recibió una serie de reclamos de vecinos del barrio Central poniendo el acento en los baches que existen en las calles. Como fueron alrededor de 10 y seguían llegando, recorrimos el sector para constatar la situación. Hallamos más de 50 pozos. En algunos casos, como calle Hugo del Carril son de unos 10 metros de largo por 1 de ancho; en otros como Caminito, ocupan gran parte de la calzada y es imposible esquivarlos.
Las calles, más “poceadas”, son Hugo del Carril y la cuadra de Caminito, entre Avenida del Libertador y Norma Flores, Alfredo de Angelis y Carmen Funes. En menor medida, Troilo, Benito Ortíz y Pugliese.
No obstante, todo el sector entre Goyeneche y Rothher, tiene la calzada con deformaciones que, si bien no obstaculizan el tránsito vial, muestran que la capa asfáltica se va deteriorando.
También hay baches, en menor cantidad con alguno que va de vereda a vereda, en Carlos Gardel, Agustín Magaldi y Lepera así como en Alfonsina Storni.
Norma Flores, tiene el asfalto nuevo, se hizo hace poco tiempo, aunque hay un gran pozo en la esquina con Julio Sosa. En paralelo, Rotther se encuentra en buen estado, mientras que Avenida del Libertador está poceada. Incluso, en la esquina con Beba Bidart (a 20 metros de un complejo con, al menos, media docena de dependencias municipales) hay algunos de gran tamaño.
La situación llama la atención. Por un lado, el municipio recibió un crédito de $ 2.383 millones en octubre/noviembre de 2.024 para el reasfaltado del barrio Central. Sin embargo, la presencia de los baches, indica que hay calles donde la comuna, casi dos años después, no ha intervenido. Tampoco se ha informado, respecto a una fecha de intervención y los trabajos que efectivamente se hicieron en el sector, se discontinuaron hace varios meses atrás.
En paralelo, en julio 2.024, el CD aprobó por mayoría la creación de la Tasa Vial, un sobrecargo de 4,5% sobre el valor bruto de todos los combustibles líquidos. En contante y sonante, son alrededor de 35/40 pesos por litro de nafta, GNC o gasoil que se carga en la ciudad. Este dinero, de acuerdo a la Ordenanza, debía destinarse a la red vial para asegurar “la sustentabilidad del sistema, la movilidad y tránsito urbano en condiciones de generalidad y regularidad”.
