
El Sindicato del Petróleo, Gas y Biocombustibles (SPGyBIO) de Bahía Blanca y La Pampa paralizó de manera absoluta el funcionamiento de la planta de Amarilla Gas en la ciudad bonaerense de Chivilcoy. La medida de fuerza fue dispuesta tras la notificación del despido de la mitad de la nómina del establecimiento y el anuncio del cese operativo de sus líneas de fraccionamiento, situación que acentúa la amenaza de un cierre total de la unidad productiva.
La protesta se materializa a través de un bloqueo en los accesos del predio, lo que mantiene paralizada a la flota de camiones cisternas y unidades de reparto, suspendiendo el despacho de garrafas y cilindros hacia la red comercial de la zona. La intervención gremial se activó de forma imprevista ante el arribo de directivos corporativos con la intención de negociar cesantías e indemnizaciones por debajo de lo estipulado.
El secretario general del gremio, Gabriel Matarazzo, advirtió que la reducción del personal constituye la antesala de la clausura definitiva de la planta. El dirigente remarcó la falta de inversión mantenida por la empresa en los últimos años y enfatizó el fuerte impacto socioeconómico que genera la pérdida de estos puestos de trabajo en la comunidad local, considerando que la nómina de 40 operarios sufrirá la desvinculación inicial de 20 trabajadores con salarios de relevancia para el circuito de la región.
Frente al avance del conflicto, la organización sindical formalizó denuncias de urgencia ante la delegación del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires para instar a la apertura de audiencias y reclamar la reincorporación del personal despedido. No obstante, desde la conducción gremial ratificaron que el paro total y el bloqueo a la salida de camiones se mantendrán de forma porfiada hasta que la patronal retrotraiga las medidas y acepte explorar alternativas productivas que garanticen la continuidad laboral.
