
Una exhaustiva investigación basada en registros de documentación internacional puso bajo la lupa el destino del millón de dólares que el presidente Javier Milei recibió durante el año 2025 al ser galardonado con el prestigioso Premio Génesis —conocido en los ámbitos diplomáticos y comunitarios como el Premio Nobel Judío— en una ceremonia oficial llevada a cabo en la ciudad de Jerusalén.
De acuerdo con los datos que salieron a la luz a través del sitio web oficial de Isaac Acords, también identificado como Amigos Estadounidenses de los Acuerdos de Isaac (AFOIA por sus siglas en inglés), los fondos dinerarios correspondientes a dicha distinción fueron destinados a financiar una compleja red de organizaciones filantrópicas, tecnológicas y políticas alineadas de manera directa con las directrices geopolíticas del gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El foco del escándalo y el debate político se intensificó al comprobarse que, entre las múltiples entidades beneficiadas por la subvención inicial, figura la Israel Allies Foundation (IAF), un organismo de carácter internacional que se encarga de articular y movilizar a redes de legisladores proisraelíes en todo el mundo. El dato de mayor relevancia institucional radica en que la copresidencia de dicho espacio en la República Argentina se encuentra a cargo de la diputada nacional Sabrina Ajmechet y del diputado nacional Alejandro Finocchiaro, ambos referentes políticos del bloque aliado del oficialismo en el Congreso de la Nación.
Esta revelación reavivó los cuestionamientos de la oposición y de diversos sectores políticos sobre la transparencia en el manejo de recursos y la articulación de agendas internacionales que cruzan intereses partidarios locales con la política exterior del Poder Ejecutivo.
El rastro de los fondos, el silencio oficial y el pedido de informes parlamentarios
Durante la gira oficial desarrollada a mediados de 2025 —en la cual el mandatario argentino estuvo acompañado por su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y por el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish— se había comunicado públicamente que el monto económico asociado al galardón sería volcado al lanzamiento de una campaña regional destinada a combatir el terrorismo y el antisemitismo en el continente latinoamericano. Sin embargo, al retornar al país, los registros formales de ingreso aduanero y las respuestas brindadas ante requisitorias parlamentarias formales evidenciaron un llamativo vacío de información.
Ante un pedido de acceso a la información pública impulsado por el diputado opositor Rodolfo Tailhade para conocer fehacientemente el paradero y la administración del millón de dólares, el subsecretario de Asuntos Presidenciales, Darío Alberto Lucas, firmó un informe oficial en el que detalló minuciosamente el ingreso formal de los obsequios protocolares —tales como la escultura con forma de cuerno de vidrio azul y la medalla alusiva—, pero omitió por completo cualquier referencia contable, administrativa o documental sobre la transferencia, depósito o destino del millón de dólares que integraba el premio monetario.
El entramado de fundaciones financiadas y su vinculación con los Acuerdos de Isaac
La documentación publicada por Isaac Acords detalla que la subvención inicial de un millón de dólares sirvió para fondear a un conjunto diversificado de organizaciones que operan regionalmente en América Latina y Centroamérica. Entre las entidades mencionadas figuran Stand With Us, enfocada en la defensa de Israel y con despliegue en países como Panamá, Costa Rica y Guatemala; Fuente Latina, dedicada a la articulación con periodistas para combatir la desinformación; Passages Israel, orientada a líderes religiosos y a la promoción de la tradición hebraica; la Israel Innovation Network; y la mencionada Israel Allies Foundation.
Este entramado de financiamiento filantrópico y político se acopla perfectamente con los denominados Acuerdos de Isaac, una iniciativa diplomática y estratégica lanzada de manera conjunta por la Argentina e Israel en abril de 2025 bajo la inspiración directa de los Acuerdos de Abraham impulsados por la administración estadounidense. Dicha alianza busca potenciar la cooperación en materia de innovación, seguridad y comercio en el Hemisferio Occidental, consolidando un alineamiento internacional cuyos detalles financieros y administrativos continúan generando rispideces y demandas crecientes de transparencia en la escena política nacional.
