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El escenario político de la provincia de Córdoba registró un fuerte sacudón tras las elecciones municipales celebradas este domingo en Marcos Juárez.

El candidato de la alianza transversal Generación MJ, Germán Font, se impuso de manera aplastante con el 46,09% de los sufragios (7.075 votos), superando por una brecha superior a los 26 puntos al exintendente referente del PRO, Pedro Dellarossa, quien cosechó apenas el 19,99%. El resultado le permite al peronismo alineado con el gobernador Martín Llaryora recuperar la conducción del estratégico municipio agroindustrial del sudeste provincial tras 53 años de hegemonía opositora, quebrando la fortaleza que en 2014 fuera bautizada por Mauricio Macri como el "kilómetro cero" de Cambiemos.

La victoria de Font —quien asumirá sus funciones el próximo 10 de diciembre sucediendo a la intendenta saliente Sara Majorel— consolida la racha de triunfos del "cordobesismo" llaryorista en contiendas de alto impacto territorial, emulando las victorias obtenidas previamente en la capital provincial y en Río Cuarto. Bajo la fachada de un espacio de impronta estrictamente vecinalista e institucional, Font logró articular un frente que contuvo a la totalidad de las vertientes del PJ local: desde la estructura provincial del gobernador, pasando por referentes del Frente Renovador conducido por Sergio Massa (quienes aseguraron una concejalía en la lista victoriosa), hasta sectores de la militancia kirchnerista y dirigentes comunitarios.

Pacto de municipalización, abstención libertaria y la fractura de la oposición

El desenlace en Marcos Juárez estuvo condicionado por movimientos de ingeniería política ejecutados desde la gobernación provincial que terminaron por pulverizar el piso electoral de la centro-derecha tradicional:

Acuerdo de "municipalización" con Balcarce 50: Llaryora negoció con la administración nacional de La Libertad Aza evitar la nacionalización del comicio a cambio de que la fuerza libertaria no llevara un candidato oficial con el sello del partido que conduce Gabriel Bornoroni. Si bien el dirigente local Juan Carlos Escobar compitió por el Partido Libertario, quedó marginado en los últimos lugares sin el respaldo de la Casa Rosada.

Fractura del arco opositor: El desgaste de la gestión saliente de Sara Majorel y la imposibilidad de unificar a las distintas vertientes de Juntos por el Cambio provocaron una fuerte dispersión del voto no peronista. Además del golpe recibido por Dellarossa, la oferta se atomizó entre candidaturas como las de Verónica Crescente (Unión Vecinal) y Gerardo Pasquali (Marcos Juárez Despierta), este último apalancado en el cierre de campaña por referentes del radicalismo alineados con Rodrigo de Loredo.

Proyección provincial: El contundente resultado dejó duros coletazos en los armados opositores regionales. Mientas las figuras del PRO nacional y del Frente Cívico de Luis Juez sufrieron el impacto directo de la derrota de su aliado Dellarossa, la gobernación de Córdoba celebró el operativo a través del legislador Abraham Galo —artífice territorial del triunfo en el departamento Marcos Juárez— y del propio Llaryora, quien ratificó que recibirá formalmente al intendente electo este lunes en el Centro Cívico de la capital.