Al cumplir sus primeros mil días al frente del Poder Ejecutivo Nacional, la administración encabezada por Javier Milei presenta un escenario económico marcado por profundos contrastes. La comparación directa entre el cuadro heredado en diciembre de 2023 y los indicadores oficiales consolidados al segundo semestre de 2026 evidencia un proceso de estabilización macrofinanciera y desaceleración inflacionaria, en contraposición con una marcada vulnerabilidad en el mercado laboral y un comportamiento heterogéneo en los sectores productivos.
En el frente de la desaceleración de precios, la estrategia basada en el ancla fiscal y monetaria mostró sus resultados más consolidados. Del pico del 25,5% mensual registrado en diciembre de 2023 —que proyectaba un ritmo interanual superior al 200%—, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC descendió al 2,1% mensual en julio de 2026, con proyecciones de las consultoras privadas que ubican la variación de agosto por debajo de ese margen. En consonancia, el riesgo país elaborado por JP Morgan experimentó un desplome desde los 1.923 puntos básicos iniciales hasta perforar la barrera de los 500 puntos, cotizando en torno a las 491 unidades. Por su parte, la cotización del dólar oficial pasó de $390 a $1.529, en el marco de un esquema de desmantelamiento progresivo de las restricciones cambiarias que incluyó la liberación del cepo para personas humanas, aunque manteniendo regulaciones para la operación corporativa.
No obstante, el reordenamiento de los agregados monetarios exhibe un contrapeso severo en las condiciones de empleo y en la actividad productiva. Los datos del mercado de trabajo reflejan un deterioro de la ocupación: la tasa de desempleo trepó del 5,7% al 7,8% en la última medición oficial de la Encuesta Permanente de Hogares, mientras que los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) confirman la destrucción de más de 600.000 puestos formales, pasando de 13,356 millones de trabajadores registrados en diciembre de 2023 a 12,751 millones a mediados de 2026.
Asimismo, la recuperación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que anotó un avance interanual del 2,7% a junio, configura una trayectoria caracterizada por los analistas como "en forma de K". En este esquema, sectores vinculados al complejo agroexportador, la energía y la minería impulsan los coeficientes positivos, en tanto ramas intensivas en mano de obra —como la industria manufacturera, el comercio minorista y la construcción— continúan operando por debajo de los niveles de actividad previos al inicio del mandato.
