
El Ministerio de Justicia turco solicitó la emisión de una alerta roja contra el primer ministro israelí y mandos militares. Tel Aviv respondió calificando al mandatario Erdogan de dictador e imputándole injerencia geopolítica en Siria.
La tirantez diplomática entre Ankara y Tel Aviv sumó un capítulo de alto impacto en los tribunales internacionales. El Gobierno de Turquía tramitó de forma oficial ante la Interpol la emisión de una orden de búsqueda y captura —conocida como notificación roja— contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el comandante de la Armada de ese país, Afek Moskovitch. La causa impulsada por la justicia turca se fundamenta en los presuntos delitos de genocidio, privación ilegítima de la libertad y torturas, a raíz de la incursión armada contra las embarcaciones civiles de la iniciativa humanitaria Flotilla Global Sumud.
El pedido, ratificado por el ministro de Justicia turco Akn Gürlek, surge del expediente que se tramita en el 11° Tribunal Penal de Estambul contra 35 imputados por el abordaje en aguas internacionales de los buques que intentaban romper el bloqueo sobre la Franja de Gaza. Esta acción judicial da continuidad a las órdenes de detención preventiva dictadas en suelo turco y amplía las acusaciones que la Fiscalía de ese país formuló a finales del año pasado contra la cúpula de defensa israelí por crímenes de lesa humanidad.
La respuesta de Tel Aviv se produjo de forma inmediata mediante un duro comunicado de la oficina del primer ministro israelí. En la declaración, la administración de Netanyahu rechazó de plano las atribuciones de la justicia turca, tildó al presidente Recep Tayyip Erdogan de "dictador antisemita" y le reprochó violaciones a los derechos humanos contra la población kurda, persecución a la prensa y la ocupación de la franja norte de Chipre.
Asimismo, la controversia legal se cruza con un escenario de abierta disputa territorial en la región. Desde el Gobierno israelí justificaron los recientes ataques aéreos perpetrados en el norte de Siria al denunciar un presunto intento de Ankara por expandir sus posiciones militares cerca de la frontera israelí. Mientras el Ejecutivo turco reafirmó que agotará las vías jurídicas internacionales para juzgar las incursiones contra los activistas y la población civil palestina, Israel advirtió que no tolerará alteraciones en el tablero de seguridad de la zona.
