Puede ser una imagen de submarino
En el marco del plan de recuperación de capacidades de las Fuerzas Armadas impulsado tras la llegada de los cazas F-16, el Ministerio de Defensa enfoca sus gestiones en resolver la parálisis operativa de la Armada, sin sumergibles activos desde la pérdida del ARA San Juan en 2017. La meta oficial apunta a sumar tres unidades de ataque, aunque el principal obstáculo radica en el esquema de financiamiento internacional, estimado en unos 2.310 millones de dólares (a razón de USD 700 millones por nave, sin incluir armamento ni adiestramiento).


La opción Scorpène y la alternativa trilateral con Brasil
La propuesta técnica con mayor consenso en la Armada es la del astillero francés Naval Group y su modelo Scorpène con baterías de ion-litio, caracterizado por su autonomía de más de 78 días sumergido y capacidad para 18 armas convencionales. Sin embargo, la exigencia de París de cancelar el crédito en plazos rígidos de 6 a 7 años congeló la firma definitiva del contrato iniciado a finales de 2024.
Para sortear la restricción crediticia, cobró impulso una triangulación con Brasil:
·Producción regional: Ensamblar los sumergibles en el Complejo Naval de Itaguaí (Río de Janeiro), donde Brasil fabrica el mismo modelo bajo licencia francesa.
·Beneficios mutuos: Permite a la industria brasileña sostener el volumen de trabajo en sus astilleros y abre la vía a esquemas de financiamiento regional para la Argentina.
·Antecedentes: Pese a las diferencias políticas, el tema fue abordado en encuentros bilaterales entre las carteras de Defensa de ambos países.
La variante italiana como solución de transición
Ante los plazos de fabricación de buques nuevos —que demandan entre 5 y 8 años de trabajo—, surgió la posibilidad de adquirir unidades usadas de la Clase Sauro pertenecientes a la marina de Italia.
Estas naves oceánicas de propulsión convencional destacan por su menor complejidad operativa y facilitan la instrucción de las tripulaciones locales sin requerir la infraestructura que demandan las tecnologías AIP o de ion-litio. Una operación de este tipo permitiría recuperar la operatividad en el Atlántico Sur en el corto plazo mientras se consolida el proyecto de largo plazo.