
El secretario de Política Económica, José Luis Daza, encendió el debate tras asegurar que la economía argentina ya registra signos iniciales de reactivación. Si bien el viceministro admitió la severidad de la crisis que atraviesan los hogares para cubrir la canasta básica, sostuvo que el ordenamiento fiscal está sentando las bases para una mejora progresiva en el mercado laboral y el poder adquisitivo.
Las afirmaciones del funcionario generaron un inmediato contrapunto tanto en el ámbito periodístico como en el sector empresarial, reavivando el recuerdo de metáforas utilizadas durante administraciones anteriores.
Un término con peso histórico
El uso del concepto "brotes verdes" desencadenó un rápido cruce en los estudios de Radio Mitre, donde el periodista Eduardo Feinmann le advirtió sobre las expectativas que genera esa fórmula, utilizada originalmente en 2016 durante la gestión de Alfonso Prat-Gay bajo la presidencia de Mauricio Macri.
Ante el señalamiento, el número dos del Ministerio de Economía buscó marcar distancias respecto del programa económico de Cambiemos:
El argumento del Gobierno: Daza remarcó que la diferencia sustancial con la experiencia de 2016 radica en el superávit fiscal actual. Aseguró que la reactivación se apoyará en sectores estratégicos como la minería, la energía y las exportaciones industriales, y apeló a una metáfora para explicar la lentitud del proceso:
"Hace más ruido un árbol cayéndose que cien plantitas empezando a crecer".
La réplica del sector pyme: "La actividad está completamente parada"
La postura oficial encontró una respuesta crítica desde el sector industrial. El empresario Aldo Lo Russo salió al cruce de las declaraciones oficiales y trazó un diagnóstico contrapuesto sobre la realidad del mercado interno.
"No hay plata en la calle, no se ve un brote verde y la actividad está completamente parada", afirmó en el canal de streaming Ahora Play.
El dirigente empresarial tildó de inoportunas las declaraciones del viceministro frente a la coyuntura que afrontan las pequeñas y medianas empresas para sostener la operatividad diaria, mencionando demoras en el cobro de cheques y la parálisis de firmas emblemáticas en rubros como la maquinaria agrícola y la industria láctea.
