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En la Casa Rosada admiten que el evento "no está previsto" en la agenda operativa. Las Fuerzas Armadas arrastran un recorte de casi 60.000 millones de pesos tras la última reestructuración presupuestaria, lo que imposibilita costear la logística del despliegue.

El tradicional desfile militar del 9 de Julio por el Día de la Independencia corre serio riesgo de no realizarse este año. Desde la Casa Rosada advierten que el evento "no está en agenda" y que no se han emitido instrucciones para iniciar su organización. En los cuarteles, en tanto, la postura es unánime: no están dadas las condiciones presupuestarias ni existe el clima interno adecuado para afrontar una movilización de semejante envergadura.

De confirmarse la suspensión, se consolidaría una tendencia de austeridad en las fechas patrias, ya que en 2025 el Gobierno también había descartado el despliegue por motivos financieros. El último desfile centralizado data de 2024, cuando la puesta en escena sobre la avenida Del Libertador demandó un gasto superior a los 720 millones de pesos de aquel entonces, una cifra que, actualizada por inflación, hoy resultaría sensiblemente mayor e incompatible con el actual escenario de las cuentas públicas.

El impacto de la poda presupuestaria, fuerza por fuerza

La cautela oficial se explica de manera directa al observar las planillas del Ministerio de Defensa. La reciente Decisión Administrativa 20/2026 dispuso una reducción general de créditos del Estado que golpeó con dureza el área castrense, aplicando un recorte total estimado en $59.600 millones.

Las mermas en los recursos se distribuyen de la siguiente manera:

·Armada Argentina: Es la fuerza más afectada con una quita de $27.040 millones, impactando de lleno en el alistamiento operacional, el proyecto de helicópteros navales livianos, tareas de mantenimiento y sanidad naval.

·Fuerza Aérea: Sufrió una reducción de $16.500 millones, lo que afecta las partidas destinadas a equipamiento militar, de seguridad y gastos de mantenimiento.

·Ejército Argentino: Registra una baja de $12.600 millones, distribuidos principalmente entre los rubros de maquinaria, transporte y equipos militares.

·Estado Mayor Conjunto: Recibió un recorte de $3.762 millones, resintiéndose áreas de planeamiento militar y la campaña de sostén logístico antártico (combustibles, lubricantes y productos químicos), además de fondos del Fondef e Hidrografía.

A este panorama de achicamiento de márgenes operativos se le suma una persistente tensión interna por reclamos salariales, falencias en el funcionamiento de la obra social (IOSFA) y la postergada equiparación de haberes con las fuerzas de seguridad.

Apuesta selectiva y la agenda presidencial

A pesar del severo ajuste en el gasto diario, el Poder Ejecutivo busca sostener una agenda de defensa enfocada en hitos de mediano plazo. En ese esquema, la prioridad absoluta sigue siendo el cronograma plurianual de incorporación de las 24 aeronaves F-16 adquiridas a Dinamarca. Defensa ratificó ante el Congreso que el proceso concluirá en 2028 y que la segunda tanda de aviones ingresará entre fines de este año y principios del próximo, considerándolo el eje de la modernización para recuperar la capacidad supersónica perdida tras la baja de los Mirage.

Por el momento, los planes para el próximo 9 de Julio estarían lejos de los despliegues de tropas y vehículos pesados en Buenos Aires. Lo más probable es que el presidente Javier Milei viaje junto a su Gabinete a la provincia de Tucumán para los actos institucionales.

Previamente, la agenda presidencial contempla un fuerte componente internacional: una visita a Washington para participar de las celebraciones del 4 de julio por la Independencia de los Estados Unidos, marcando otro hito en el alineamiento político con la administración de Donald Trump.