Un dramático episodio de violencia urbana y acoso entre menores generó profunda preocupación en la comunidad luego de que una estudiante de séptimo grado fuera cercada por una patota de adolescentes en las inmediaciones del Centro de Educación Física (CEF).
La rápida y decidida intervención de varios vecinos ocasionales, que circulaban por la zona al caer la tarde, evitó que la agresión física escalara a mayores y permitió poner a salvo a la víctima, quien regresaba sola de sus actividades institucionales. El suceso tuvo lugar en la intersección de las calles Las Frambuesas y Millaqueo, en el sector aledaño a Conevial y al predio del CEF.
De acuerdo con el testimonio brindado por un comerciante local que presenció la secuencia, todo comenzó cuando advirtió un tumulto sospechoso al salir de su local tras el horario de cierre, encontrándose con un grupo numeroso de alumnas de nivel secundario que rodeaban y hostigaban a la niña.
Intervención solidaria, conmoción vecinal y reflexión sobre la violencia juvenil
Gracias a la rápida reacción de los transeúntes, quienes se interpusieron apenas iniciados los forcejeos, se logró disuadir al grupo agresor y proteger a la estudiante antes de que recibiera golpes.
Tras disipar la trifulca, el comerciante y su esposa contuvieron a la menor, a quien describieron sumamente atemorizada, y decidieron acompañarla caminando hasta la puerta de su domicilio para asegurar su integridad física. Hasta el momento no trascendieron los motivos reales que desencadenaron el asedio ni se informaron antecedentes formales de conflictos previos entre las involucradas.
Sin embargo, el hecho reavivó un fuerte debate social sobre los crecientes niveles de agresividad en las calles y la urgencia de articular abordajes institucionales, familiares y pedagógicos que contengan estas conductas disruptivas en los entornos frecuentados por niños y adolescentes.
