“Si vos sos feliz, yo también”: detuvieron a una policía por encubrir a su novio ladrón
Una agente de la Policía de la Provincia de Buenos Aires fue apartada de la institución y quedó bajo arresto tras comprobarse su vinculación con una peligrosa banda criminal liderada por su pareja. La investigación dejó al descubierto un ostentoso estilo de vida financiado con botines millonarios, que incluía la compra de motos de alta gama, costosos viajes turísticos y lujos incompatibles con los ingresos de los involucrados.

La exuniformada fue identificada como Micaela Quintana, de 29 años, quien prestaba servicios en la Jefatura Departamental de San Martín. Su novio, Aaron Eloy Mancilla (25), está señalado por la justicia como el cabecilla de una organización delictiva especializada en violentas "entraderas" domiciliarias en la localidad de González Catán, partido de La Matanza.

Un patrimonio injustificable expuesto en redes

La pesquisa, llevada adelante por los detectives de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza, echó luz sobre la contradicción entre los perfiles económicos de la pareja. Mientras la funcionaria policial mantenía sus registros contables en orden, Mancilla figuraba en el sistema financiero con un estatus de "irrecuperable" y sin ningún tipo de actividad laboral declarada.

A pesar de esto, ambos exhibían con impunidad sus costosas adquisiciones en plataformas digitales:

·Vehículos de lujo: Publicaron fotografías celebrando la compra de una motocicleta Yamaha MT-03 valuada en cerca de 12 millones de pesos.

·Turismo exclusivo: Compartieron registros audiovisuales de unas vacaciones en San Carlos de Bariloche, destino al que viajaron en avión y donde realizaron actividades de alto costo.

Para los investigadores, la convivencia diaria de la mujer con el sospechoso volvía imposible que ella desconociera la procedencia ilícita del dinero que sustentaba ese nivel de vida.

El violento historial de la organización

La causa penal se inició a fines de abril tras una seguidilla de asaltos con características sumamente agresivas en el barrio Villa Dorrego. El modus operandi consistía en irrumpir de madrugada en propiedades, maniatar a las víctimas y desvalijar las viviendas.

Entre los hechos atribuidos a la banda de Mancilla se destacan:

1.Robo a una anciana: El 26 de febrero ingresaron encapuchados al hogar de una mujer de 82 años para sustraer dinero, joyas y un automóvil Citroën C4.

2.Doble golpe diario: El 4 de abril saquearon la casa de una vecina de 63 años (llevándose tecnología y una camioneta VW Amarok) y, horas más tarde, atacaron de forma coordinada otras dos propiedades del mismo sector, alzándose con importantes sumas de pesos y dólares.

3.Ataque a un efectivo federal: El 6 de mayo, los delincuentes asaltaron a un cabo de la Policía Federal. Frente a su hijo menor de edad, lo golpearon fuertemente y le gatillaron un arma en la cabeza para robarle su pistola reglamentaria Bersa, una moto Benelli y elementos de valor.

A través del rastreo de transferencias bancarias a cuentas de testaferros (conectadas a los sospechosos Débora y Ximena Servín, y Axel Abregú), el análisis de antenas telefónicas y el relevamiento de cámaras de seguridad, la DDI logró reconstruir la red de responsabilidades, la cual incluía asaltantes armados, "campanas", proveedores de logística y reductores de mercancía robada.

Operativo masivo y elementos secuestrados

Los procedimientos policiales culminaron con la aprehensión de seis personas y el secuestro de un verdadero arsenal y herramientas de logística criminal. Entre el material incautado en los domicilios allanados se encontró la credencial del Ministerio de Seguridad, las esposas y la pistola Bersa Thunder reglamentaria de la oficial Quintana, junto con un chaleco antibalas.

Asimismo, la policía incautó otra arma de fuego calibre 9 mm con la numeración limada, réplicas de subfusiles, municiones de diversos calibres, consolas de videojuegos de última generación, más de un millón de pesos en efectivo, dos mil dólares y teléfonos móviles. También se retuvieron cuatro autos (uno de ellos desguazado y con pedido de captura), la motocicleta Yamaha expuesta en las redes de la pareja y sofisticados dispositivos tecnológicos utilizados habitualmente para la clonación de llaves, el hackeo de sistemas inmovilizadores de vehículos y el desbloqueo de automotores.