
Mediciones oficiales revelan que los trabajadores informales ganan la mitad que los registrados. El fenómeno afecta con especial dureza a los jóvenes de entre 18 y 29 años, donde la falta de cobertura médica privada alcanza al 50%.
BUENOS AIRES. El crecimiento de la informalidad y del trabajo independiente en el mercado laboral argentino está dejando huellas directas en la calidad de vida y el acceso a la salud de la población. En medio de debates sobre las nuevas modalidades de contratación, datos técnicos basados en el INDEC advierten sobre una pronunciada brecha salarial y una desprotección médica creciente.
Disparidad salarial y franja juvenil desprotegida
Según los registros del INDEC correspondientes al segundo trimestre del año, el haber medio de un asalariado formal con aportes jubilatorios se situó en $1.433.794, mientras que la remuneración de los trabajadores no registrados promedió los $706.000. Esta diferencia implica que el sector informal percibe apenas la mitad de los ingresos del segmento formal, sufriendo además un retroceso nominal del 3,4% frente al trimestre previo.
La insuficiencia de ingresos repercute directamente en la capacidad de contratación de medicina prepaga o en la afiliación a obras sociales. A nivel general, el 34% de los habitantes del país carece de cobertura médica privada o sindical. El cuadro se agrava sustancialmente en la franja joven (de 18 a 29 años), donde el 49,8% de las personas depende de forma exclusiva del sistema de salud pública para recibir atención médica.
Cambios en la entrega de medicamentos
El escenario de mayor demanda sobre los hospitales y salitas públicas coincide con modificaciones operativas en el programa nacional REMEDIAR.
A partir de reestructuraciones dispuestas por el Ministerio de Salud, la provisión gratuita de remedios en los centros de atención primaria se concentró en seis principios activos destinados al abordaje de emergencias y afecciones puntuales, recortando la distribución previa que abarcaba insumos para patologías crónicas como diabetes, hipertensión y problemas respiratorios.
