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La crisis que atraviesa la industria de la construcción sumó un nuevo indicador negativo tras confirmarse una contracción en los puestos laborales registrados durante el séptimo mes del año.

Según los datos difundidos por el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), el empleo formal en el sector experimentó una merma del 1,1% en julio en comparación con el mes anterior, marcando de este modo la primera caída interanual en quince meses.

La retracción supuso la destrucción de aproximadamente 4.000 puestos de trabajo formales frente a los registros de junio, un fenómeno explicado fundamentalmente por la reducción en el tamaño promedio de las empresas constructoras que operan a nivel nacional. Esta contracción responde de forma directa a la escasez de nuevos emprendimientos privados y a la sostenida paralización de la obra pública impulsada por el Estado nacional.


Universo laboral, caída del ISAC y el impacto acumulado desde el inicio de la gestión


Con estos números, el universo de trabajadores formales contabilizados en el sector durante julio se ubicó en 352.511 empleos. La merma en la dotación de personal acompaña la evolución negativa de la actividad general: el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el INDEC, arrojó un retroceso interanual del 4,5% en julio, aunque el balance acumulado del período enero-julio mantiene un leve repunte positivo del 1,7% en la comparación interanual.

Pese a este último indicador, las advertencias gremiales se mantienen firmes. Desde la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), conducida por Gerardo Martínez, habían alertado previamente que el recorte presupuestario en la obra pública federal provocó una sangría estructural de 91.000 puestos de trabajo formales desde la asunción de la administración de Javier Milei, evidenciando la profunda vulnerabilidad que atraviesa el entramado productivo de la construcción.