
A pesar de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial aportó señales de desaceleración general durante los meses previos, la presión sobre la canasta básica alimentaria no cede y muestra signos de un marcado endurecimiento.
De acuerdo con el último relevamiento semanal elaborado por la consultora LCG —basado en el seguimiento de 8.000 precios en cinco cadenas de supermercados—, los valores minoristas experimentaron un incremento del 0,8% en la quinta semana de septiembre, encadenando cuatro períodos consecutivos con variaciones positivas.
Este comportamiento consolidó un repunte significativo en el promedio móvil de las últimas cuatro semanas, el cual trepó hasta el 4,2%, evidenciando un incremento de 1,5 puntos porcentuales en relación con las mediciones precedentes. El principal motor de esta aceleración estuvo impulsado por el segmento de bebidas e infusiones para el hogar, el cual acumuló un salto promedio del 10,8% en el transcurso del último mes, convirtiéndose en el factor de mayor presión sobre el índice sectorial.
Evolución semanal, menor dispersión de precios y menor cantidad de bajas en góndola
Para dimensionar la dinámica inflacionaria de septiembre, el informe detalla el comportamiento del promedio móvil mensual: tras arrancar en el 1,8% en la semana al 9 de septiembre y saltar al 2,7% en la quincena, el indicador profundizó su escalada hasta el 4,7% el 23 de septiembre, cerrando el mes en el 4,2% sostenido por el impacto de los lácteos —que treparon un 2% semanal— y las carnes, con un incremento semanal del 0,7%.
Asimismo, el análisis privado advierte que la inercia inflacionaria se tornó más homogénea, registrando una menor dispersión de precios y una contracción en la cantidad de bienes que ajustan sus valores a la baja. Este escenario refleja una mayor uniformidad en las remarcaciones, dificultando una desaceleración rápida en el costo de los alimentos y encendiendo luces amarilla entre los analistas económicos.
