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La crisis que atraviesa la industria automotriz nacional continúa cobrándose eslabones clave en la cadena de valor regional. La firma autopartista Clapp, proveedora histórica de Peugeot-Citroën, confirmó el cese definitivo de sus operaciones en la planta ubicada en la localidad bonaerense de Jeppener, partido de Brandsen, tras no poder resistir el derrumbe productivo de la terminal de El Palomar y el fuerte avance de los componentes importados.

El cierre de la fábrica, con setenta y siete años de trayectoria ininterrumpida y considerada el motor económico de la región, dejará a más de treinta operarios sin fuentes laborales.

Esta clausura se suma a un escenario crítico que ya provocó despidos masivos y cierres de otras firmas del sector, como Irauto, además de fuertes recortes en empresas proveedoras de la nueva generación de la camioneta Volkswagen Amarok, en un contexto marcado por la competencia desleal de autopartes provenientes de China y el esquema de ensamblaje con piezas importadas conocido como CKD.

El impacto de la caída en El Palomar y la competencia internacional

El derrotero de Clapp comenzó a evidenciarse meses atrás, cuando la empresa debió implementar un recorte drástico que incluyó la desvinculación de la mitad de su personal, a raíz de la reducción de turnos dispuesta en la planta de Stellantis en El Palomar, donde se fabrican los modelos Peugeot 208 y 2008.

Ante la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios de venta debido a la amenaza constante de la importación directa, la firma se vio acorralada financieramente hasta decretar el cierre total de la planta para el próximo mes de noviembre.

El fenómeno no constituye un caso aislado dentro del entramado fabril argentino. Las terminales automotrices vienen aplicando un modelo de abastecimiento basado en la importación masiva de componentes, desplazando a la industria nacional.

Un ejemplo paradigmático de esta tendencia se observa en la producción de la nueva generación de la Volkswagen Amarok en General Pacheco, cuyas piezas estructurales provienen en gran medida de mercados asiáticos, provocando el colapso de proveedores locales como Kromberg & Schubert y Pelzer System.

Advertencias de la cámara empresaria y reclamos de un nuevo acuerdo sectorial

Frente a este panorama alarmante, directivos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) expusieron recientemente ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados su profunda preocupación por la pérdida de participación del autopartismo local en las inversiones sectoriales.

Desde la entidad advirtieron que el modelo actual de ensamblaje bajo esquemas de baja integración nacional condena a la extinción a cientos de pymes proveedoras.

Asimismo, desde el sector industrial señalaron que la presión tributaria, impulsada por distorsiones como el impuesto a los Ingresos Brutos y su efecto acumulativo en cascada, castiga severamente la producción nacional frente a la entrada de autopartes extranjeras.

Ante este escenario, consideraron urgente la actualización y firma de un nuevo Acuerdo Automotor con Brasil junto a la sanción de una ley específica de incentivos para las inversiones productivas en toda la cadena de valor.