
La multinacional sueca Electrolux confirmó el cese definitivo de su producción industrial en el país a partir de este 26 de septiembre, cerrando las puertas de su emblemática planta ubicada en la ciudad santafesina de Rosario.
Tras un proceso de achique sostenido que se profundizó durante el último año con suspensiones y retiros voluntarios, la compañía pondrá fin a la manufactura local de lavarropas y freezers —rubro en el que ya había discontinuado las heladeras— para abastecer el mercado interno mediante un modelo de "abastecimiento global" apoyado en fábricas del exterior.
El cierre definitivo de la línea productiva impacta de manera directa sobre cerca de un centenar de puestos de trabajo que aún resistían en la planta rosarina. Desde la compañía argumentaron que la medida se enmarca en una "revisión estratégica" destinada a buscar mayor competitividad frente al ingreso masivo de productos importados, la caída de rentabilidad y un consumo interno debilitado. Pese a la salida del plano fabril, la firma remarcó que mantendrá sus operaciones comerciales en el país con las marcas Electrolux y Gafa, asegurando la garantía oficial, el servicio técnico y el suministro de repuestos tras un siglo de trayectoria en el mercado nacional.
Un proceso de ajuste que se gestó en etapas y la crisis de la "línea blanca"
El fin de la producción local no constituyó una medida aislada, sino el epílogo de una prolongada crisis operativa que comenzó a gestarse a mediados de 2025. En octubre de ese año, la empresa dispuso esquemas de suspensiones rotativas para unos 400 operarios debido al estancamiento de las ventas y el stock acumulado.
Posteriormente, en marzo de 2026, implementó un programa de retiros voluntarios al que se adhirieron más de 130 trabajadores, complementado con el cese de la fabricación histórica de heladeras.
La decisión de la multinacional sueca se alinea con una profunda reestructuración que afecta a todo el sector de electrodomésticos en la Argentina, marcado por la competencia de artículos terminados del exterior —principalmente desde China— y la eliminación de barreras arancelarias o medidas antidumping. De este modo, Electrolux replica el camino tomado previamente por otras firmas de peso como Whirlpool, que en noviembre de 2025 cerró su fábrica de lavarropas en Pilar, y el paso de Peabody hacia un modelo 100% importador en medio de un concurso preventivo.
