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El panorama del mercado laboral argentino registra un importante deterioro en la calidad de la ocupación y un debilitamiento de la masa salarial registrada.

Según un informe privado difundido recientemente, en los últimos doce meses se perdieron más de 141.000 puestos de trabajo asalariados registrados en relación de dependencia, al tiempo que la gran mayoría de las personas que lograron insertarse en alguna actividad lo hicieron dentro del sector informal de la economía.

De acuerdo con las cifras del reporte difundido por la Agencia Noticias Argentinas, la contracción en el empleo formal alcanza los 329.600 puestos computando tanto el sector público como el privado desde el inicio de la presente administración. Esta marcada reducción en las vacantes bajo convenio no logró ser compensada por las modalidades de trabajo independiente: la categoría del monotributo apenas sumó 49.500 nuevos adherentes en el mismo período, mientras que aproximadamente el 85% de los nuevos ocupados pasó a desempeñarse sin ningún tipo de cobertura ni registro legal.

Crisis en la seguridad social y caída del poder adquisitivo

El traspaso masivo de trabajadores hacia la informalidad y la pérdida de empleo registrado generaron una fuerte presión sobre el sistema previsional y de seguridad social. El estudio detalla que actualmente se contabilizan 622.300 aportantes menos en comparación con los registros de 2023, lo que representa un descenso del 5,7% en el total de contribuyentes activos. Esta merma contrasta con el incremento constante en la cantidad de beneficiarios que dependen del sistema, agravando la sustentabilidad del esquema estatal.

A su vez, el informe destaca que la caída en el trabajo formal produjo un recorte automático en las asignaciones familiares asociadas a la relación de dependencia, marco que se combina con mayores restricciones vigentes en el acceso a prestaciones de carácter no contributivo.

Por último, la contracción en el nivel de empleo estuvo acompañada por un marcado deterioro en el poder de compra de las remuneraciones. La pérdida de capacidad adquisitiva afectó tanto a los salarios del sector privado como a los haberes del sector público y al Salario Mínimo, Vital y Móvil. Respecto de este último indicador, el informe remarca que registra un desplome real del 41,1% si se lo compara con los niveles promedio verificados durante el año 2023.