El núcleo de la ley modifica sustancialmente el esquema de recaudación de la provincia, dividiendo el destino del gas en dos grandes ramas:

Mercado interno: La producción destinada al consumo local tributará sobre el precio del gas natural en condición "firme", quedando excluidos los valores del fluido que vaya a licuefacción.

Mercado de exportación (GNL): Para el gas que se convierta en GNL, Neuquén implementará un esquema de alícuotas móviles escalonadas, atadas al índice JKM (Japan Korea Marker), la referencia del codiciado mercado asiático (Corea y Japón), que históricamente cotiza por encima de los índices americano y europeo.

Este sistema de bandas móviles busca proteger la rentabilidad de las empresas operadoras en contextos de precios internacionales deprimidos, pero le garantiza a la provincia capturar la "renta extraordinaria" cuando los mercados globales operen al alza. El documento final establece además que estos valores base se revisarán de forma automática cada tres años.

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"Los resultados llegaban igual sin bajar regalías": la oposición neuquina criticó con dureza el acuerdo por el GNL y la baja de regalías

Diputados del Frente de Izquierda, Unión por la Patria y la UCR apuntaron contra el "tratamiento exprés" del proyecto de acuerdo por el GNL entre la provincia e YPF. Denunciaron que el nuevo esquema favorece la fuga de divisas bajo el amparo del RIGI y cuestionaron la necesidad de otorgar beneficios fiscales a las petroleras.

La aprobación en general del acuerdo entre la provincia de Neuquén e YPF para el desarrollo del Gas Natural Licuado (GNL) no estuvo exenta de cruces de alto voltaje en la Legislatura. Los ocho votos en contra del proyecto reflejaron un cerrado rechazo de los bloques de la oposición, quienes coincidieron en calificar la iniciativa impulsada por el gobernador Rolando Figueroa como un retroceso en la soberanía energética y un beneficio desmedido para los operadores privados.

El debate giró en torno a tres ejes centrales: la vinculación del acuerdo con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) nacional, el apuro en el tratamiento en comisiones y la flexibilización del histórico 12% de regalías que percibe la provincia.


Sintonía con el RIGI y "tratamiento exprés"

El primero en alzar la voz fue el diputado Andrés Blanco (Frente de Izquierda-PTS), quien vinculó directamente la política económica provincial con la Casa Rosada. “La sintonía fina de Figueroa con Milei es inocultable, en ese contexto estamos discutiendo este proyecto”, disparó. Blanco advirtió que el acuerdo llega con el antecedente del RIGI, el cual otorga "libre disponibilidad de divisas, exención de ganancias, de IVA y de los derechos de importación". Para el legislador de izquierda, el nuevo esquema escalonado es, lisa y llanamente, una “entrega brutal” de los recursos provinciales.

En la misma línea, Lorena Parrilli (Unión por la Patria) denunció que el tratamiento de la norma se realizó de manera "exprés" para evitar una discusión profunda. “Esto está en el marco del RIGI y de la ley bases y es desastroso. Con el RIGI se asegura la maximización de la renta y se van a llevar los dólares afuera; esto del gas licuado es lo mismo”, acusó.

Parrilli también bajó el debate a la realidad del mercado actual para demostrar el impacto inmediato de la ley en las arcas públicas:

“Si hoy estuviera esto funcionando según las bandas, el valor base del millón de BTU está en 15,8 dólares. O sea, que hoy pagarían el piso del 7,5% de regalías. Y encima les estamos asegurando que no se va a poder agregar ningún canon extra”, criticó.

Desde la Unión Cívica Radical, César Gass también centró sus críticas en las formas y en el trasfondo del modelo económico. Cuestionó con dureza la falta de debate en las comisiones legislativas: “No tuvimos la posibilidad de decir lo que pensábamos ni de aportar nada a este proyecto”, señaló, al tiempo que lamentó que se consolide un “modelo puramente extractivo”.
El contraejemplo técnico: "Los resultados llegaban igual sin bajar regalías"

Uno de los discursos más técnicos de la jornada estuvo a cargo de Darío Martínez (Unión por la Patria), quien utilizó su experiencia como exsecretario de Energía de la Nación para rebatir el argumento oficialista de que se necesitan beneficios fiscales para atraer desembolsos.

Martínez recordó que durante su gestión, y respetando el 12% de regalías, la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta aumentó más de un 100%. “Nunca se discutió bajar regalías y los resultados llegaron igual”, sentenció.

El diputado peronista enumeró hitos recientes de la industria como la vigencia del Plan Gas, la reanudación de las exportaciones a Chile, las obras de ampliación de Oleoductos del Valle (Duplicar), el gasoducto Néstor Kirchner y las negociaciones originales para la planta de GNL con la malaya Petronas. “En ninguna discusión permitimos que se plantearan bajar las regalías. No estamos en contra del GNL; lo que planteamos es en base a qué estructuras de costos se deben bajar. ¿De dónde sacan que no funciona un 12% de regalías para el GNL?”, concluyó de forma tajante.

El precio internacional del Gas Natural Licuado (GNL) varía según el mercado de referencia. En Asia (marcador JKM) ronda los USD 15 por millón de BTU (MMBtu), mientras que en el mercado de Estados Unidos el gas natural cotiza en torno a los USD 3.25/MMBtu y en Europa los futuros oscilan alrededor de los USD 33/MMBtu


Al proyecto se le aplica también RIGI que prevé una serie de beneficios fiscales que incluyen:
Alícuota especial del 25% sobre ganancias generadas por VPU desde su adhesión al régimen.
Amortización acelerada de inversiones del 60% en el primer año y 20% en los siguientes dos años.
Exención de derechos de importación y eliminación de derechos de exportación.
Certificados de crédito fiscal para cancelar IVA y contribuciones patronales con alícuota única del 10%.
Deducción sin límite temporal de quebrantos.
Alícuota del 3,5% sobre dividendos y utilidades.