Una multitud cantó, bailó y despidió al cantautor en la capital provincial. La convocatoria formó parte de las numerosas muestras de afecto que se replicaron en distintas ciudades del país.

El anfiteatro de la ciudad de Neuquén se transformó en el epicentro local del sentimiento ricotero, siendo el lugar elegido para la misa del adiós por parte de los fanáticos de la capital provincial. La concentración de seguidores comenzó a gestarse cerca de las 19:00 horas, congregando a una marea humana unida por el respeto y la admiración hacia el legendario vocalista.

La emotiva despedida logró reunir a seguidores de distintas generaciones, visibilizando desde aquellos que acompañaron la trayectoria de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota durante décadas, hasta jóvenes que crecieron escuchando sus composiciones y que nunca tuvieron la oportunidad de presenciar un recital en vivo.

A través de cánticos, banderas desplegadas y profundas muestras de emoción, los asistentes rindieron un tributo colectivo a una de las figuras más influyentes e imborrables de la historia del rock argentino.