El hielo y la nieve que se concentran en el salto de Marzano Amargo ofrecen una experiencia única con estalactitas que forman un manto blanco muy atractivo para los visitantes.

En el corazón del Alto Neuquén, a solo cuatro kilómetros del casco urbano de Manzano Amargo, la cascada La Fragua ofrece durante el invierno una postal que transforma por completo un paisaje. Las bajas temperaturas, la nieve y el hielo modifican el salto de agua y convierten a este rincón del norte neuquino en un escenario donde el agua parece quedar detenida en la montaña.

La cascada cae desde unos 40 metros de altura y debe su nombre a la fuerza con la que el agua golpea contra la roca, evocando el trabajo del martillo de un herrero sobre la fragua. Esa potencia, que durante buena parte del año domina el paisaje, adquiere otra dimensión cuando llegan las temperaturas bajo cero: grandes sectores se congelan, la escarcha cubre las paredes y el agua continúa descendiendo entre formaciones de hielo.

Las últimas nevadas volvieron a mostrar esa transformación. Después de jornadas con temperaturas que llegaron a ubicarse entre los 8 y 10 grados bajo cero, la nieve cubrió por completo el entorno de La Fragua y dejó una imagen poco habitual: el blanco extendiéndose sobre la estepa, las rocas y la vegetación, mientras el salto permanecía parcialmente congelado.

Un tesoro natural a pocos kilómetros del pueblo

A la cascada La Fragua se accede desde la ruta provincial 43 tomando el desvío hacia la ruta provincial 54 y luego se realiza una caminata de unos 300 metros hasta el salto.

Llegar hasta La Fragua forma parte del paseo. Desde la ruta provincial 43 se toma el desvío hacia la ruta provincial 54 y, una vez en el sector de la cascada, un sendero de aproximadamente 300 metros permite acercarse al salto.

El sector cuenta con estacionamiento, mesas al aire libre y sanitarios. En el inicio del recorrido se encuentra además un parador gastronómico, cuyo funcionamiento corresponde a la temporada alta, entre noviembre y mayo.

La visita a La Fragua permite también descubrir Manzano Amargo y comenzar a recorrer una región donde los paisajes cambian a medida que se avanza hacia el norte provincial.

Montañas, cursos de agua, estepa y caminos cordilleranos conforman un territorio que conserva la tranquilidad de las pequeñas localidades y ofrece una manera diferente de conocer Neuquén. En invierno, la nieve agrega una nueva dimensión a esos escenarios y transforma rutas, cerros y valles en postales completamente distintas a las del verano.

La Fragua sintetiza buena parte de esa experiencia. Es un atractivo cercano y accesible desde la localidad, pero conserva la fuerza de un paisaje natural que cambia con cada estación.

Y quizás sea durante los días más fríos cuando esa transformación se vuelve más evidente. Una cascada que no llega a detenerse por completo, rodeada de hielo y nieve, mientras el agua continúa buscando su camino montaña abajo.
Información turística

La Hostería de Manzano Amargo permite alojarse en plena localidad y utilizarla como punto de partida para conocer La Fragua y recorrer otros atractivos del Alto Neuquén.
Además, durante la temporada invernal las hosterías administradas por NeuquenTur cuentan con beneficios y promociones especiales, que pueden consultarse antes de realizar la reserva. Quienes deseen más información o realizar reservas pueden averiguar en @hosteriasdelneuquen

Para consultar condiciones de acceso y obtener información antes de realizar la visita, se puede consultar a Turismo de Manzano Amargo al teléfono 2942 589045 y al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Durante el invierno se aconseja revisar previamente el estado de las rutas y las condiciones meteorológicas, portar cadenas y respetar las indicaciones de los organismos oficiales antes de emprender el recorrido.