Puede ser una imagen de montaña
Noeli Forciniti y Eduardo Coronel, una pareja oriunda de Rosario, recorren el sur italiano analizando los planes de repoblación estatales. Advierten que, detrás de los anuncios virales que prometen propiedades gratis, existen costos ocultos y exigencias severas.

De la rutina en Rosario a una vida itinerante

Antes de radicarse en el Viejo Continente, Eduardo Coronel y Noeli Forciniti tenían un presente laboral estable en Santa Fe: él se desempeñaba como gerente de marketing y ella realizaba labores administrativas en el sector privado. Sin embargo, en 2023 decidieron dar un vuelco total a sus vidas con el objetivo de sumar vivencias internacionales, aclarando que su partida no estuvo motivada por urgencias financieras.

Su primera escala fue Australia, país al que arribaron con visados de estudiantes. Allí descubrieron el pet sitting, un sistema que les permitió residir sin abonar alquiler a cambio de custodiar hogares y mascotas de personas en viaje. Tras un año bajo esta modalidad, replicaron el formato en Japón durante un trimestre y, luego de una breve estancia en Dubái y un paso por Argentina, desembarcaron en Italia a finales de 2024 para tramitar la ciudadanía de Noeli.

Aunque planeaban emigrar a España, terminaron enamorándose de Cetraro, una localidad costera de Calabria de 13.000 habitantes. Actualmente residen allí, teletrabajan para firmas globales y difunden sus experiencias a través de los canales de su proyecto digital, @caminoideal.

La realidad detrás de las propiedades por un valor simbólico

Instalados en el sur de la península, decidieron indagar en profundidad sobre las famosas campañas habitacionales que inundan las redes sociales desde 2015. Su conclusión es tajante: "La posibilidad de comprar una vivienda a un euro, mudarse de inmediato y no gastar dinero es una fantasía".

Al inspeccionar comunas como Aieta —un pintoresco pueblo medieval de 700 residentes ubicado en los relieves de Calabria, a escasos 15 minutos del mar Tirreno—, constataron que las unidades del programa original prácticamente ya no se consiguen debido a la alta demanda que generó la masificación digital.

Además, explican que ver fachadas deterioradas no implica disponibilidad inmediata, ya que cada inmueble requiere un proceso legal de cesión por parte de sus antiguos dueños o herederos.

A esto se suman las verdaderas exigencias financieras del plan:

·Inversión en refacciones: Acondicionar estas estructuras deterioradas puede demandar un piso mínimo de 100.000 euros.

·Depósitos en garantía: Las comunas exigen cauciones de entre 5.000 y 10.000 euros que se reintegran únicamente si la restauración se concreta en el plazo estipulado, que suele ser de 3 años.

·Restricciones arquitectónicas: Los planos de remodelación deben someterse a la aprobación del gobierno local, y las obras pueden paralizarse si se detectan vestigios de valor histórico en el interior.

El factor geográfico y el mito de la ciudadanía

La pareja subraya que la vida cotidiana en estos parajes requiere una mentalidad particular. Al tratarse de zonas de montaña y con redes de transporte público muy limitadas, poseer un automóvil propio es un requisito indispensable para el día a día.

Esta desconexión plantea desafíos extras para familias con menores, dado que servicios esenciales como los centros de salud o las escuelas suelen quedar distantes. En su paso por Aieta, por ejemplo, Noeli constató que la guardia médica local no opera de forma permanente, un factor crítico a considerar antes de radicarse.

Por otra parte, Eduardo derriba una de las confusiones más masivas: adquirir un inmueble no otorga ningún derecho automático a la ciudadanía italiana. Los interesados deben contar de antemano con una residencia legal o pasaporte comunitario. Por este motivo, el grueso de los compradores proviene de otras naciones de la Unión Europea y no de Latinoamérica.

Nuevas alternativas estatales: subsidios y comodatos

Frente al desgaste del modelo de las casas a un euro, la pareja identificó dos nuevas herramientas promovidas en la región de Calabria para captar residentes:

1. Abita Borghi Montani

Este plan se enfoca en 89 municipios montañosos con censos inferiores a los 3.000 habitantes. En lugar de ofrecer inmuebles ruinosos, el gobierno otorga subvenciones de hasta 5.000 euros para financiar la adquisición o reforma de una casa. Como contrapartida, se exige un compromiso de permanencia mínima de cinco años, priorizando a grupos familiares con hijos o a emprendedores dispuestos a inaugurar comercios locales para reactivar la economía de la zona.

2. Ripopola Calabria

Bajo esta modalidad, la administración regional destina fondos de hasta 280.000 euros para restaurar patrimonios públicos edilicios (como antiguas villas y palacetes en comunas como Bova, Caccuri, Santa Severina o la propia Aieta). Una vez acondicionados con tecnologías modernas —redes de conectividad de alta velocidad, aislamiento térmico y estructuras antisísmicas—, el Estado los cede a nuevos habitantes bajo contratos de alquileres económicos o regímenes de comodato.

¿El gobierno italiano paga por mudarse?

Respecto a las noticias que aseguran que ciertos ayuntamientos otorgan incentivos de hasta 30.000 euros en efectivo por radicarse en ellos, Eduardo advierte que es vital examinar detalladamente las normativas de cada convocatoria.

"Nadie recibe un cheque al portador simplemente por presentarse en el pueblo", precisa el rosarino.

Estos estímulos económicos están fuertemente ligados a rigurosos controles de permanencia real, participación comunitaria y reinversión. Adicionalmente, muchas de estas asistencias no se traducen en dinero físico, sino en bonificaciones fiscales o subsidios dirigidos a cubrir gastos específicos. Para la pareja, estas herramientas constituyen excelentes oportunidades, pero de forma exclusiva para un segmento muy específico de migrantes: aquellos que ingresan de forma legal, buscan deliberadamente el aislamiento rural y poseen un respaldo financiero sólido para invertir.