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El uso intensivo de herramientas digitales en ámbitos académicos y laborales amenaza el desarrollo del criterio propio, la memoria y el aprendizaje profundo.

La proliferación de plataformas de inteligencia artificial ha transformado las dinámicas de formación y empleo. Sin embargo, su aplicación irreflexiva comienza a generar preocupación en el ámbito de la salud mental y la educación debido al impacto que produce delegar tareas cognitivas esenciales.

En declaraciones radiales al programa Vale Todo, la psicóloga Soledad Hessling analizó cómo la automatización del estudio modifica la incorporación de contenidos. Según la profesional, el hábito de utilizar estas plataformas para resumir textos, responder consignas de forma automática o resolver evaluaciones completas genera un conocimiento superficial y fragmentado. Este escenario plantea interrogantes sobre el perfil y la solvencia técnica con la que contarán los futuros graduados e integrantes del mercado de trabajo.

La brecha en el ámbito laboral y la carga productiva

El impacto de esta tendencia no se limita a las aulas. Hessling advirtió que la dependencia tecnológica en las etapas iniciales del desarrollo profesional afecta la consolidación de competencias clave. Cuando un trabajador delega la ejecución y el análisis inicial desde sus primeros pasos, corre el riesgo de no construir el bagaje de experiencia necesario para afrontar responsabilidades de mayor complejidad.

Frente a esta situación, la especialista propuso concebir a la tecnología como un asistente de apoyo y no como un ejecutor autónomo. La premisa central radica en que la persona mantenga siempre la supervisión y la evaluación crítica de la información generada.

Por otro lado, la ganancia en eficiencia que ofrecen estos desarrollos tampoco se traduce de manera directa en una mejora en la calidad de vida laboral. La reducción de los tiempos de ejecución suele derivar en un incremento del volumen de tareas exigido por las organizaciones, lo que puede derivar en mayores niveles de exigencia y sobrecarga sobre los trabajadores.
Impacto en las funciones cognitivas

El proceso de lectura, síntesis y elaboración conceptual resulta indispensable para estimular la memoria de trabajo y la capacidad creativa. Al prescindir de ese esfuerzo reflexivo, el cerebro reduce el procesamiento de información, lo que atenta contra la fijación de conceptos a largo plazo.

Como conclusión, la especialista enfatizó que la solución no pasa por rechazar la innovación tecnológica, sino por establecer un uso estratégico: emplearla para complementar, contrastar o ampliar perspectivas únicamente después de haber ejercitado el pensamiento crítico individual.