No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Sentir la presencia de alguien en la habitación, percibir murmullos o experimentar una intensa opresión sobre el pecho mientras el cuerpo se encuentra completamente inerte son los síntomas característicos de la parálisis del sueño.

Este episodio, que suele prolongarse por unos segundos o pocos minutos, ocurre cuando la mente recupera el estado de vigilia antes de que el cuerpo recupere el tono muscular suspendido durante la fase REM.

Estimaciones científicas indican que cerca del 7,6% de la población global ha transitado al menos una vez por esta vivencia. Las visiones de sombras, siluetas o presencias amenazantes que con frecuencia acompañan la experiencia corresponden a alucinaciones propias de la transición entre la vigilia y el descanso, descartando cualquier tipo de origen sobrenatural.

Recomendaciones para prevenir su aparición

Aunque el fenómeno resulta impactante, en la gran mayoría de los casos es inofensivo. Los especialistas aconsejan adoptar ciertos hábitos de higiene del sueño para reducir la frecuencia de estos episodios:

Horarios regulares: Mantener una rutina para acostarse y levantarse, garantizando un descanso de entre 7 y 9 horas diarias.

Posición al dormir: Procurar no descansar boca arriba, ya que esta postura suele favorecer la manifestación del fenómeno.

Gestión del estrés: Reducir las cargas de tensión acumulada a lo largo de la jornada.

Hábitos de consumo: Evitar la ingesta de bebidas alcohólicas o estimulantes con cafeína en las horas previas a dormir.

En aquellos casos donde las parálisis se presenten con recurrencia o alteren sensiblemente la calidad del descanso, resulta aconsejable realizar una consulta con un profesional médico.