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La última semana se repitieron las peleas callejeras o en distintos espacios públicos de la ciudad. La violencia parece incontrolable y golpea también las escuelas medias, donde se viven prácticamente a diario los episodios violentos entre compañeros de curso que se desafían a pelar o, directamente se toman a golpes. No hay una particular, ocurre en casi todas, y desafían a los equipos directivos que buscan opciones ante la situación. No obstante, nadie sabe bien hacia dónde avanzar.

La semana pasada, dos jóvenes se tomaron a golpes de puño en la esquina de Alem y Avenida Olascoaga. Eran dos jóvenes, con vestimenta de trabajo. Se golpearon con dureza y se despidieron con insultos además de promesas de volver a encontrarse.

El sábado en la noche, una mujer atacó a otra con arma blanca en una plaza recién estrenada y repleta de vecinos. Tomó por detrás a la víctima, la levantó de los pelos y la apuñaló sin contemplaciones ante la vista azorada de quienes alcanzaron a observar lo que ocurría.

No contenta con ellos, intentó atacarla nuevamente en el ingreso a la guardia del Hospital de Complejidad VI que pidió refuerzos policiales.

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El lunes, pasado el mediodía cuando ingresaba el turno tarde a las escuelas medias, en Avenida Olascoaga y Entre Ríos, en pleno centro de la ciudad frente al CPEM 6, dos grupos se trenzaron a golpes. Los otros serían estudiantes de la EPET 10. Alguien aseguró que uno tenía un arma blanca en sus manos.

El martes por la mañana, cerca de las 11, en Avenida del Trabajo al 300, otro punto ubicado en pleno centro y de alto tránsito de vecinos dos hombres se insultaron e intercambiaron algunos golpes.

Uno de ellos, mostró un cuchillo aunque la rápida intervención policial evitó que pasara a mayores.

Ese mismo martes, la violencia volvió a instalarse en la plaza del El Verde. Algunos adolescentes empujaban a otro hasta que dos se tomaron a golpes de puño en medio de la calle.

En definitiva, la violencia está presente en la naturaleza, entre los animales, para imponerse unos sobre otros. Y entre los seres humanos es también una conducta arraigada desde los primeros homínidos aunque, se supone, que la capacidad de razonar y de empatizar con otros, moderaba la resolución violenta de las diferencias.

La violencia social no siempre se manifiesta de la misma forma. Las causas que la originan pueden ser muy diversas: pueden ser razones políticas, sociales o culturales.

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Características de la violencia social

• Relacional. Se manifiesta en las interacciones entre personas o grupos. Puede involucrar actos violentos, agresiones verbales, discriminación, acoso, intimidación y otras formas de comportamiento que dañan las relaciones sociales.

• Múltiples formas. Puede producirse de diversas maneras, como la violencia física, psicológica, verbal, económica, la discriminación, el racismo, el sexismo y el acoso. Puede ser tanto visible como sutil.

• Contextual. Ocurre en un contexto específico, y a menudo está relacionada con factores sociales, culturales, económicos o políticos. Puede estar arraigada en desigualdades, prejuicios, conflictos de intereses o poder, entre otros factores.

• Impacto en la comunidad. No solo afecta a las víctimas directas, también tiene un impacto negativo en la comunidad en general. Puede contribuir a la desconfianza, el miedo, la fragmentación social y la disrupción de las relaciones interpersonales y comunitarias.

• Puede ser sistémica. En algunos casos, puede estar arraigada en sistemas o estructuras sociales más amplias, como el racismo institucional, la opresión de género o la explotación económica. Estos sistemas pueden perpetuar la violencia de manera discreta pero persistente.

• Ciclo de violencia. Con frecuencia, se perpetúa en un ciclo, donde las personas que son víctimas pueden convertirse en perpetradores a su vez, manteniendo la violencia en la sociedad.

• Impacto a largo plazo. Puede tener consecuencias a largo plazo para las víctimas y las comunidades afectadas, incluyendo traumas emocionales, daños psicológicos, problemas de salud mental y la erosión de la cohesión social.

• Necesidad de intervención y prevención. Para abordar la violencia social, se requieren estrategias de intervención y prevención que aborden las causas subyacentes, promuevan la educación, la conciencia y la justicia social, y fomenten la resolución pacífica de conflictos.