Con una jornada comunitaria en el centro de la ciudad capital, usuarios, profesionales del sector y entidades sociales conmemoran la fecha internacional del área y reclaman el cumplimiento efectivo de la normativa vigente.
En coincidencia con las actividades por el Día Mundial de la Salud Mental, diversos sectores de la comunidad neuquina confluirán en una nueva edición de la tradicional Marcha Festival. La convocatoria busca visibilizar el repudio generalizado al proyecto de modificación de la Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones (26.657), dictaminado en las comisiones de Salud y Legislación General del Congreso y impulsado para su tratamiento en el recinto.
La actividad tendrá lugar a partir de las 17:00 en las inmediaciones del Monumento a San Martín, donde se dispondrá una radio abierta y presentaciones artísticas en vivo para acompañar los reclamos del sector.
Las críticas a la iniciativa nacional
Bajo la consigna de que el marco legal actual requiere aplicación y no modificaciones, desde la Asamblea organizadora advierten que las reformas propuestas por la administración central amenazan los pilares del modelo actual. Entre los principales puntos de preocupación destacan:
Retorno al paradigma manicomial: Riesgo de reinstaurar la internación institucionalizada como alternativa primaria en lugar de priorizar el abordaje ambulatorio y comunitario.
Segmentación de la atención: Temor a que el acceso a las prestaciones quede supeditado al nivel de ingresos de cada paciente.
Retroceso presupuestario: Desestimación de la pauta legal que fija una asignación mínima del 10% del presupuesto de salud destinado exclusivamente al área.
El escenario en el ámbito local
A nivel provincial, los manifestantes apuntan contra la gestión de la administración neuquina denunciando un déficit estructural persistente. Señalan que la infraestructura de apoyo —como viviendas asistidas y espacios de centro de día— opera en inmuebles alquilados con deficiencias, al tiempo que persisten complicaciones para la retención y contratación de profesionales sanitarios debido a la coyuntura salarial y laboral.
Este panorama se da en un contexto de creciente demanda social, donde los equipos territoriales reportan un incremento en las consultas por padecimientos severos, episodios de ideación suicida y problemáticas asociadas al aumento de la vulnerabilidad socioeconómica y la situación de calle. Ante esto, la exigencia central apunta a garantizar el financiamiento presupuestario legal y priorizar la salud mental como un derecho transversal a todas las políticas públicas.
