No hay ninguna descripción de la foto disponible.
La partida del histórico boxeador santacruceño Jorge "Roña" Castro a los 59 años reavivó el recuerdo de sus victorias deportivas, pero también puso en primer plano una labor comunitaria silenciosa que cobró una fuerza determinante en la última etapa de su vida: el sostenimiento de comedores y la contención alimentaria en los barrios vulnerables del conurbano bonaerense.

Marcado por las privaciones de su propia infancia en Caleta Olivia, el exmonarca mundial de la categoría mediano transformó sus vivencias en una red de asistencia directa para responder a la falta de alimentos que afectaba a familias golpeadas por la crisis económica.

De las ollas populares a una red comunitaria

La irrupción de la pandemia de coronavirus funcionó como un hito decisivo en su labor territorial. Al advertir la paralización de la actividad pugilística y el deterioro económico de sus colegas, Castro convirtió las instalaciones de su gimnasio en una cocina comunitaria. La iniciativa inicial se expandió con rapidez al recibir a vecinos y familias enteras que necesitaban un plato de comida.

Con el tiempo, el trabajo de contención impulsado mediante la Fundación Locomotora Castro y la Asociación Civil El Roña Castro extendió sus brazos asistenciales a localidades como Villa Fiorito, Temperley, Almirante Brown y Ezeiza.

En su dinámica habitual, la provisión pasó de 80 a 100 bolsones semanales de insumos básicos (arroz, polenta, legumbres, yerba y aceite), pensados para reforzar la alimentación familiar durante los fines de semana.

El impacto del contexto social y la ayuda a los mayores

Entre las vivencias que más conmovieron al exdeportista en sus últimos años destacó la creciente concurrencia de personas de la tercera edad a los puntos de entrega de alimentos:

"Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata."

Para financiar los comedores, el exboxeador articuló aportes personales, contribuciones de empresarios, envío de mercadería desde provincias como Santa Fe y Tucumán, y coordinación con áreas de desarrollo social.

Su vocación comunitaria estuvo acompañada de posturas críticas hacia la dirigencia política frente a las carencias sociales no resueltas. Hacia fines de 2025, el púgil proyectaba la apertura de un nuevo centro asistencial en Morón diseñado para brindar raciones diarias a 500 personas, consolidando un legado donde la gloria deportiva fue de la mano con el compromiso social.