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Conmoción en la capital bonaerense tras confirmarse la muerte del reconocido artista callejero Sergio Montero, un personaje entrañable que durante un cuarto de siglo formó parte del paisaje cotidiano de las peatonales y paseos platenses con sus performances de estatua viviente.

El hallazgo se produjo en su vivienda de la calle 76, entre 13 y 14, en el barrio Altos de San Lorenzo. Efectivos de la Policía de la provincia de Buenos Aires acudieron al domicilio tras recibir la alerta de un allegado al artista, quien advirtió a las autoridades que llevaba varios días sin tener novedades sobre su paradero.
La investigación sobre lo sucedido

Las fuerzas de seguridad y la Justicia montaron un operativo en el lugar para reconstruir las circunstancias del deceso. La principal línea de investigación apunta a una autodeterminación. Esta hipótesis cobró fuerza a partir del testimonio del amigo que dio la voz de alarma, quien refirió haber recibido previamente mensajes y material audiovisual en los que Montero manifestaba la intención de atentar contra su vida.
Un icono platense atravesado por una búsqueda de justicia

Montero dedicó 25 años de su vida al arte urbano. Completamente caracterizado de blanco y con un notable dominio de la inmovilidad física, se convirtió en un hito de las peatonales platenses, ganándose el afecto y el reconocimiento de varias generaciones de vecinos y familias.

En los últimos años, la vida del performer estuvo marcada por una incansable lucha tras la muerte de su hija, Abril Muriel Montero, ocurrida en Colombia. Mientras que las actuaciones oficiales en el país caribeño catalogaron inicialmente el hecho como un suicidio, Montero y su entorno más cercano sostuvieron activamente la denuncia de que se había tratado de un femicidio a manos de quien era la pareja de la joven, reclamo por el que exigió justicia de manera ininterrumpida.