Puede ser una imagen de cráter

Un equipo interdisciplinario de investigadores, geofísicos y arqueólogos concluyó una intensa campaña de noventa días en la formación geológica Durupınar, situada en el este de Turquía, arrojando nuevos elementos en la histórica búsqueda de los restos del Arca de Noé.

Mediante la utilización de tecnología de última generación —que incluyó radares de penetración terrestre, tomografías de subsuelo y perforaciones robóticas que alcanzaron los veinte metros de profundidad—, los especialistas detectaron una estructura simétrica de setenta y seis metros de longitud, concentraciones elevadas de carbono y formaciones geométricas en ángulos rectos que contrastan con los sedimentos naturales de la región.

Los trabajos de campo, encabezados por el arqueólogo Cenker Atila de la Universidad Cumhuriyet de Sivas y respaldados por organizaciones internacionales, contemplaron la recolección de un millar de muestras de suelo y fragmentos cerámicos.

Si bien las mediciones geofísicas preliminares revelaron una masa central con perfiles angulares atípicos para formaciones erosivas comunes, la comunidad científica internacional mantiene una postura de extrema cautela, exigiendo rigurosidad metodológica antes de validar cualquier vinculación con el relato bíblico.

Perforaciones profundas, escepticismo académico y el cronograma de análisis para 2027

Para examinar las capas internas sin alterar la superficie, el equipo empleó el robot de exploración Gopher junto con mechas de perforación que debieron superar una capa de extrema dureza a pocos metros de profundidad, donde se registraron niveles orgánicos inusuales.

No obstante, diversos sectores de la geología oficial y de la investigación académica recordaron antecedentes previos, como el estudio exhaustivo publicado en 1996 por el geólogo Lorence Collins y el investigador David Fasold, que concluyó que la morfología del sitio responde a procesos puramente naturales de deslizamientos y erosión de laderas.

Incluso referentes de instituciones creacionistas manifestaron reparos ante interpretaciones geomagnéticas preliminares que prescinden de contrastaciones estratigráficas independientes. Con el objetivo de esclarecer el enigma, los fragmentos rocosos y núcleos extraídos fueron enviados a laboratorios especializados en Ankara para someterse a pruebas de carbono 14 y espectrometría.

Se prevé que los informes parciales se den a conocer durante el invierno, mientras que la presentación formal del estudio con revisión por pares se concretará en la primavera de 2027.