
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmaron que el fenómeno de El Niño continúa intensificándose de manera excepcional en el océano Pacífico ecuatorial. Según los últimos reportes oficiales, la probabilidad de que este evento se convierta en el más intenso registrado desde 1950 trepó al 75 %, mientras que la certeza de que mantenga una magnitud extrema durante el último trimestre de 2026 y los primeros meses de 2027 supera el 90 %. Asimismo, los organismos internacionales destacan que existe casi un 100 % de probabilidad de que el fenómeno se extienda de forma ininterrumpida hasta febrero del año próximo.
El fortalecimiento de la interacción entre la atmósfera y el calentamiento de las capas subsuperficiales del océano fue ratificado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Las métricas térmicas y los índices de oscilación del sur registran desviaciones severas que anticipan un período prolongado de anomalías climáticas. Este escenario provocará un drástico descenso en el régimen de precipitaciones, incrementos significativos en las temperaturas del aire y un aumento de la evapotranspiración que derivará en severos cuadros de estrés hídrico en diversas regiones del continente.
La reducción de los caudales en ríos y el paulatino vaciamiento de los embalses amenazan directamente el abastecimiento de agua potable, la producción ganadera y agrícola, y la generación de energía hidroeléctrica. Frente a estas proyecciones, la subdirectora de Meteorología del Ideam, Carolina Rueda, remarcó la urgencia de adoptar medidas preventivas frente a la mayor demanda hídrica de los ecosistemas. A su vez, las autoridades sanitarias extremaron las alertas ante el riesgo incrementado de incendios forestales, el deterioro de la calidad del aire y la proliferación de vectores transmisores de enfermedades como el dengue, insta a las administraciones a actualizar de inmediato los planes de contingencia.
