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Uriel Espinoza y Lucas Constancio lograron su objetivo de unir en una caminata a campo traviesa, el monumento al Soldado de Malvinas en Zapala, con la plaza Águila de Cutral Co, cubriendo 80 kilómetros de caminata. La ofrenda a los soldados y caídos de Malvinas comenzó en la tarde de sábado y el arribo ocurrió esta mañana de domingo, pasadas las 10,15. 

Con el cansancio en el cuerpo a la vista y el heladísimo domingo, golpeándoles la piel, arribaron a Cutral Co y tuvieron ánimo para seguir a ritmo de carrera ingresando a la plaza por el frente, sin cortar camino.

En el espectacular monumento a Malvinas de la comarca petrolera, ex Combatientes y Soldados Continentales aguardaban expectantes el arribo con la convicción de que para ellos, el clima, la jornada y la caminata que se había iniciado el sábado a las 18.30 a 80 kilómetros, tenía otro valor: el de los homenajeados. Que todo el esfuerzo invertido por esos dos "pibes" los tenía como destinatarios en un reconocimiento de corazón y llevado a cabo, como las gestas, con el alma.

Uriel y Lucas habían adelantado qué su objetivo era replicar de alguna forma, las condiciones climáticas de Malvinas. Y de alguna forma lo lograron. Temperatura gélida y viento fuerte, joven descender la sensación térmica por debajo de los 0°. Parecido... Pero no igual. Apenas un acercamiento, una muestra que no pudo mostrar la humedad de los "pozos de zorro" en la turba malvinera, la incertidumbre del próximo bombardeo, la vigilia por la posibilidad del ataque enemigo, el vuelo de los Sea Harriers británicos y la inutilidad del uniforme para afrontar el frío extremo... Y el hambre...

Y en la plaza esperaban algunos de los que cavaron esas "cuevas de zorro" y padecieron aquel combo de "frío, incertidumbre y hambre". Pero también, de los otros que fueron movilizados para "cuidar" fronteras, acarrear materiales y respaldar a los combatientes en las islas.

Y hubo abrazos apretados, emocionados, agradecidos. Y hubo "Viva la Patria"...

Uriel y Lucas le dejaron a Luis Peralta, el ex combatiente, la Bandera que portaron en la travesía que deja testimonio de su caminata y su homenaje. Recibieron otras que testifican el agradecimiento por ese esfuerzo malvinero y que, de alguna forma, ratifica un mensaje que suena en los huesos de los caídos y en la memoria de los que compartieron aquellos días: las Malvinas fueron, son y serán argentinas.