Puede ser una imagen de una o varias personas y personas estudiando

Un exhaustivo informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), en colaboración con la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), expuso un alarmante deterioro en las condiciones de vida de las personas de 60 años o más en el país.

El documento estadístico, titulado “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad”, analiza la evolución del hábitat, la salud, la subsistencia económica y el bienestar subjetivo en el período 2017-2025, evidenciando un marcado agravamiento de la vulnerabilidad en esta franja etaria durante el bienio 2024-2025.

Entre las cifras más críticas que se desprenden del relevamiento, el malestar psicológico —evaluado a través de una alta presencia de sintomatología ansiosa y depresiva— pasó de afectar al 19,5% de la población mayor a un preocupante 34%. Este indicador muestra una fuerte brecha de desigualdad según el estrato socioeconómico: mientras que en el sector medio-alto el malestar alcanza al 16%, la cifra escala al 37,5% en los sectores bajos y llega al 50% en los estratos de menores recursos. A su vez, un 16% de los encuestados manifestó experimentar sentimientos de soledad.

En materia económica, el 46% de los hogares habitados por adultos mayores reporta percepciones de insuficiencia de ingresos para cubrir sus necesidades básicas. Esta situación derivó en un aumento de la inseguridad alimentaria, que creció del 12,3% en el trienio 2017-2019 al 18,4% en el bienio 2024-2025, registrando un pico del 40% en los sectores socioeconómicos más postergados. Ante la escasez de recursos, la dinámica familiar suele postergar las necesidades de los adultos mayores para priorizar la alimentación y crianza de los niños.

El área de la salud también refleja un severo impacto financiero. Las dificultades económicas para acceder a la atención médica o adquirir medicamentos pasaron de afectar al 25% de la población mayor en el bienio 2022-2023 al 35,2% en el período 2024-2025. Este incremento de diez puntos porcentuales evidencia un abandono forzado de tratamientos clínicos, consultas profesionales y remedios por motivos presupuestarios, lo que consolida un escenario de vulnerabilidad integral que requiere la urgente implementación de políticas públicas focalizadas.