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El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó la consolidación del fenómeno El Niño a nivel nacional y anticipó que su intensidad continuará en aumento durante la primavera y el cierre del año, en sintonía con las proyecciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Si bien el evento climático afectará de manera diversa a las distintas regiones del país, las provincias patagónicas mantienen una vigilancia activa sobre la evolución de las precipitaciones y el comportamiento de las temperaturas.

A escala general, las mayores probabilidades de precipitaciones por encima de los valores normales se concentran en el Litoral, la región pampeana y el centro del país. En el caso de la Patagonia, las tendencias climatológicas estacionales muestran un escenario de mayor variabilidad: mientras que en los sectores cordilleranos se monitorea la frecuencia de nevadas y lluvias asociadas a los frentes del Pacífico, en las zonas de meseta y costa las variaciones de precipitaciones no presentan una señal única determinante para los próximos meses.

En materia de temperaturas, los informes oficiales señalan una predisposición hacia marcas térmicas medias superiores a lo habitual en gran parte del territorio argentino, una tendencia que también abarca a la región patagónica. Este factor resulta clave para el seguimiento de la acumulación nívea en la cordillera, el deshielo primaveral y la disponibilidad de agua para las cuencas de los ríos regionales, así como para la planificación de la actividad frutícola, ganadera y energética en el sur del país.

Ante este panorama de alcance nacional pero con matices locales, los organismos oficiales recomiendan seguir los pronósticos de corto y mediano plazo para evaluar el impacto efectivo del fenómeno en los recursos hídricos y la producción agropecuaria de las provincias patagónicas.