
Puerto Iguazú — El Parque Nacional Iguazú atraviesa una jornada marcada por un vertiginoso incremento en el volumen de sus aguas, alcanzando un caudal de 7,5 millones de litros por segundo. La cifra representa aproximadamente cinco veces el flujo habitual de los 275 saltos de la maravilla natural, transformando el paisaje y obligando a las autoridades a tomar medidas de seguridad inmediatas para proteger a los visitantes y la infraestructura del predio.
Ante la fuerza extraordinaria de la corriente, la administración del parque decidió cerrar de manera preventiva el acceso al circuito de la Garganta del Diablo, el sector más concurrido del área protegida. Como parte de los protocolos de emergencia, el personal operario de la empresa concesionaria llevó a cabo el rebatimiento de los tramos flotantes de la pasarela. Esta maniobra técnica busca evitar que la masa de agua destruya la estructura metálica, permitiendo que las secciones cedan ante la presión para su posterior recuperación cuando el nivel del río recupere sus valores normales.
A pesar de la clausura temporal de la pasarela principal, las autoridades confirmaron que el resto del Parque Nacional continúa funcionando con normalidad. Los turistas pueden recorrer los circuitos Superior e Inferior, así como los senderos Verde y Macuco, desde donde es posible observar el impacto visual y la fuerza que alcanzaron los saltos a raíz de las intensas lluvias registradas en las cuencas superiores del río Iguazú.
