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El fallo consideró que la indemnización por lesiones en un accidente es una deuda de valor: no se debe una cantidad histórica de dinero, sino una suma capaz de reparar el perjuicio.

En un fallo de la Justicia civil, el juez Javier Alarcón utilizó un sistema de cálculo destinado a preservar el valor real de la reparación económica a dos trabajadores que sufrieron incapacidades permanentes en un siniestro vial. En lugar de tomar los salarios nominales que cobraban al momento del accidente, los trasladó a valores actuales antes de determinar el impacto de las lesiones que sufrieron.

El fallo consideró que la indemnización es una deuda de valor: no se debe una cantidad histórica de dinero, sino una suma capaz de reparar el perjuicio. Alarcón advirtió que calcular la incapacidad sobre ingresos de varios años atrás y agregarles solamente intereses podía dejar a las víctimas con una compensación deteriorada por la inflación.

“En tiempos inflacionarios -explicó-, la omisión de tratar la obligación de valor como tal puede implicar una renuncia a reconocer una reparación plena, puesto que los intereses como método indirecto de actualización resultan insuficientes o distorsivos”. Por esta razón, sostuvo, deben considerarse ingresos actuales o cercanos a la fecha del dictado de la sentencia.

La metodología también distinguió entre las pérdidas ya producidas y las futuras. El juez separó dos períodos. Para las pérdidas económicas ya sufridas entre el accidente y la sentencia no aplicó ninguna reducción, porque no se trataba de dinero cobrado por adelantado, sino de una reparación retrasada. En cambio, sí aplicó un descuento sobre los ingresos futuros, ya que la víctima los recibiría anticipadamente mediante la indemnización.

Cuando una indemnización compensa lo que la víctima dejará de ganar durante muchos años, esos ingresos futuros se pagan en el presente en una sola suma. Como el dinero se recibe anticipadamente se aplica un descuento, no para disminuir la reparación, sino para evitar pagar hoy una suma nominal de salarios futuros mayor que si la hubiese cobrado en el momento adecuado.

El siniestro

Los damnificados viajaban juntos en una motocicleta y fueron impactados lateralmente por otra moto al atravesar una esquina con semáforos. Aunque el perito no pudo determinar cuál de los conductores cruzó con luz roja, un testigo declaró que circulaba detrás de las víctimas y que estas avanzaron cuando el semáforo las habilitó.

La responsabilidad fue atribuida al otro conductor porque no logró probar que las víctimas hubieran cruzado en rojo, circularan con exceso de velocidad o actuaran de manera imprudente. Una de las víctimas quedó con secuelas permanentes en una rodilla y la otra en un tobillo.