Por qué la sífilis no para de crecer en pleno siglo XXI? - Agencia de  Noticias Científicas de la UNQ
Especialistas advierten sobre un marcado repunte de diagnósticos, con especial impacto en jóvenes de entre 15 y 39 años. Los profesionales insisten en que la detección temprana es clave para detener una infección que es totalmente curable.

El avance de las infecciones de transmisión sexual (ITS) en el territorio nacional genera una profunda preocupación en la comunidad médica. Datos recientes expuestos por la infectóloga María Mastruzzo revelan que durante el año 2025 se contabilizaron 46.800 contagios de sífilis en Argentina. Este registro evidencia un salto notable frente a los aproximadamente 30.000 diagnósticos que se habían reportado a lo largo de 2023.

En diálogo con Canal 12, la especialista remarcó que este cuadro patológico jamás desapareció y que lo verdaderamente preocupante es su expansión sostenida. A pesar del acceso a la información y las constantes recomendaciones de cuidado, las prácticas desprotegidas siguen impulsando la multiplicación de los contagios.

Radiografía de los sectores más vulnerables

El perfil etario de los pacientes es uno de los puntos que genera mayor desvelo en el sistema de salud. Según los relevamientos epidemiológicos detallados por Mastruzzo, el grueso de los afectados se ubica en el rango que va de los 15 a los 39 años.

Dentro de ese universo, el escenario más crítico se observa entre los 20 y los 24 años, donde la tasa alcanza los 290 infectados por cada 100.000 personas. El informe también discrimina por género: en los segmentos más jóvenes las mujeres son las que registran una mayor frecuencia de la enfermedad, mientras que a partir de los 50 años la tendencia se invierte, predominando en los varones.

El panorama crítico en el sur argentino

La distribución geográfica del brote muestra una marcada asimetría. "El foco principal de infecciones se localiza en la región sur, abarcando a toda la Patagonia", subrayó la médica. Con un índice de 259 casos por cada 100.000 habitantes, esta zona se posiciona como el área con mayor afectación a nivel nacional.
La afección se transmite por vía sexual a través de prácticas vaginales, anales u orales sin protección. Asimismo, existe la vía de transmisión vertical, en la cual una persona gestante transfiere la bacteria al feto mediante la placenta. Esta última variante despierta las alarmas de los obstetras y pediatras debido al incremento de la sífilis congénita, una problemática que puede acarrear severas secuelas en el desarrollo del bebé desde el momento del parto.
Barreras de protección y evolución de la patología
La médica fue tajante al señalar que la única barrera efectiva para frenar la propagación es el preservativo:
"No disponemos de otra alternativa de prevención. De la misma manera en que se adquiere la sífilis, el sexo desprotegido expone a las personas al VIH o a la hepatitis B si no cuentan con el esquema de vacunación", puntualizó, diferenciando los anticonceptivos tradicionales —que solo evitan embarazos— de los métodos de barrera.
Respecto a la evolución clínica de la infección, la profesional describió que suele manifestarse inicialmente con una llaga o úlcera que no genera dolor. Al cicatrizar por sí sola, suele provocar un engañoso alivio en el paciente, quien asume erróneamente que se ha sanado. No obstante, si no se interviene médicamente, la bacteria sigue colonizando el organismo, pudiendo desencadenar brotes en la piel, alteraciones neurológicas y daños severos en órganos vitales a largo plazo.
Finalmente, Mastruzzo hizo un llamado a derribar tabúes y realizar chequeos preventivos: "La identificación temprana es fundamental porque estamos hablando de una enfermedad reversible". El tratamiento estándar basado en penicilina es altamente eficaz para erradicar la bacteria y neutralizar futuras secuelas, razón por la cual se insta a la población a realizar consultas médicas de forma inmediata ante cualquier duda o sospecha de exposición.