El 9 de junio del 2000 Silvia murió en un accidente evitable.
Ese día se preparaba para ir con sus estudiantes a las “Horas Coprogramáticas” de Educación Física en el CEF N° 1. Para ella, esos espacios eran fundamentales: en muchos casos eran la única oportunidad de acceso a la actividad deportiva y recreativa, de compartir con chicos y chicas de otras escuelas, en un ámbito distinto al aula.
Silvia lo sabía, lo cuidaba y lo garantizaba. Por eso, cuando las trafics no llegaron, decidió ir igual caminando con lxs chicxs para que no se perdieran la actividad.
La escuela estaba en obra. Un hierro de la mallasima que rodeaba el patio se le incrustó y le costó la vida.
Su muerte marcó un antes y un después para todo el colectivo docente.
La muerte evitable de Silvia nos duele. Su ausencia injusta nos interpela.
Por eso cada 9 de junio hacemos memoria: visibilizamos su compromiso y su amor por la educación pública, y sostenemos con fuerza la decisión colectiva de no dar clases en escuelas que estén en obra.
Recordar a Silvia es defender la escuela como lugar seguro para enseñar y aprender.
¡Nunca más muertes evitables en las escuelas!
Silvia Roggetti, presente.
¡Ahora y siempre!
