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Por: Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social
La relación entre la pobreza y el medio ambiente es compleja y multifacética. La escasez, entendida como la falta de acceso a recursos básicos, oportunidades y servicios necesarios para una vida digna, puede tener un impacto significativo en el entorno, al igual que el estado del medio ambiente puede influir en la perpetuación de la pobreza.


Es importante entender que los intereses comerciales y económicos, pueden influir en la implementación de políticas públicas. Los conflictos de intereses entre diferentes actores, como empresas privadas, grupos de presión y organizaciones gubernamentales, pueden dificultar la adopción e implementación de políticas efectivas.

A menudo existe la creencia generalizada de que, para que los países pobres se desarrollen, hay que sacrificar las preocupaciones medioambientales, o que abordarlas es un lujo que se puede permitir una vez que se haya aliviado la pobreza.

Con su vasta extensión de tierras fértiles, paisajes impresionantes y una rica diversidad biológica, Argentina enfrenta una serie de desafíos ambientales que requieren atención urgente. Los problemas ambientales de la nación van desde la deforestación hasta la contaminación del agua. El país se enfrenta a una serie de problemas que afectan tanto a su población como a su entorno natural.

En Argentina, las opiniones sobre la relación entre pobreza y medio ambiente en 2026 divergen entre un enfoque de desarrollo económico extractivo impulsado por el gobierno y las críticas de organizaciones socioambientales. Mientras el oficialismo sostiene que el crecimiento atraerá inversiones para solucionar problemas estructurales, científicos y ONGs advierten que la desregulación estatal y el ajuste fiscal profundizan la vulnerabilidad de los sectores más necesitados ante la crisis de los recursos.

La miseria y el medio ambiente están profundamente vinculados. Los sectores más vulnerables son los que sufren el mayor impacto del cambio climático y la degradación ecológica, como basurales a cielo abierto, proximidad a zonas inundables y falta de servicios básicos.

El desarrollo sostenible es esencial para erradicar la pobreza de manera efectiva. Para garantizar un futuro ambiental sostenible tiene que haber desarrollo económico, pero la transición de miseria a riqueza sólo se logra bajo libertad y democracia, dejando que la gente tome sus propias decisiones, incluyendo las que tienen que ver con el medio ambiente. En esa transición es importante no dejar rezagada a ninguna región o localidad. Si siguen existiendo zonas con miseria, estas impedirán que se logren soluciones a los problemas ambientales más serios, tales como la contaminación del aire, de las aguas y del suelo, la biodiversidad, inseguridad alimenticia, hambre y enfermedades.

No es posible lograr un desarrollo equitativo y duradero si parte de la población carece de acceso a recursos básicos, protección social y oportunidades económicas.
Para el 2030 la Organización de la Naciones Unidas (ONU) espera garantizar que todas las mujeres y los hombres, en particular los pobres y los más vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad, el control de las tierras, la herencia. Los recursos naturales, las nuevas tecnologías y los servicios económicos… Aun estamos muy lejos de esa meta.

Superar estos desafíos requiere un enfoque integral que aborde las limitaciones institucionales, promueva la transparencia y la rendición de cuentas, movilice recursos financieros adecuados y fomente la participación y el empoderamiento de las comunidades locales. Los retos son gigantes para nuestra región, pero lo cierto es que la miseria es un problema complejo que si no se encara de manera clara representa una limitación para pensar en un desarrollo sostenible donde se imagine un futuro ambiental sano y para el disfrute de todos.

Como se suele decir “lo peor de la pobreza es su silencio”. Por eso, se debe visibilizar que muchas personas están ya experimentando pobreza medioambiental y entender que sus orígenes y consecuencias son responsabilidad de todos.