La clase 65 del RIM 6 Comando de Esquiadores de Montaña se reunieron en una cena de camaradería este sábado en Cutral Co. La mayoría fueron locales, pero hubo también ex colimbas de Zapala, Plottier, Mariano Moreno y Neuquén capital.

Ex conscriptos del Comando de Esquiadores de Montaña se volvieron a juntar tras décadas sin verse. Una noche marcada por las anécdotas del servicio militar, el frío de Zainuco y el valor de la vida.

La clase 65 del RIM 6 Comando de Esquiadores de Montaña se reunió en una cena de camaradería este sábado en Cutral Co. Si bien la mayoría de los asistentes fueron locales, el encuentro también convocó a ex colimbas llegados desde Zapala, Plottier, Mariano Moreno y Neuquén capital.

"—¿Usted qué clase es?... —Clase media, mi sargento... ¡Un baile se comió!". La frase, mezcla de humor y nostalgia, reflejó el espíritu de un reencuentro que estuvo plagado de anécdotas y de una camaradería profunda. Los presentes rememoraron las horas compartidas en la guardia, el frío, el desamparo y el esfuerzo en medio de los 18 o 19 años de edad, una etapa de la juventud que los obligaba a tomar decisiones de vida y a afrontar el duro entrenamiento en el campo de Zainuco.

Recuerdos de la instrucción y el "rancho"

El paso por el servicio militar dejó marcas imborrables y oficios imprevistos que todos recordaron entre risas. "Cuarenta años y les sigo dando de comer", bromeó uno de los integrantes que pasó por el sector de la cocina en sus días de conscripto. "Pasamos malas y buenas, aprendimos muchas cosas y salimos con ganas de ser alguien en la vida", resumió otro de los asistentes.

"Palmita estaba en un sector muy particular que es la mulera", apuntó Gabriel Galarza, periodista en la vida civil y presentador en esta noche de remembranzas. Por su parte, Miguel Lezcano, jugador de Brentana y trabajador municipal, rememoró entre risas: "Yo fui el primero que les enseñé a bailar". En tanto, César Navarrete recordó su paso como mozo en el casino de oficiales, una tarea que, sin dudas, le alivió el día a día de la colimba.

Celebrar la vida después de tres décadas

El grupo permaneció sin reunirse durante 32 años. Sin embargo, después de la pandemia, decidieron que era momento de volver a "juntarse" para celebrar los lazos que los unieron en la juventud. "Aprendimos a sobrevivir", aseguró uno de los ex conscriptos, sintetizando el valor de una experiencia que los marcó para siempre y que hoy los encuentra celebrando la vida.

"Lo más lindo que nos queda de haber hecho el Servicio Militar Obligatorio en 1.984 es este grupo de amigos, de compañeros, siempre en contacto", resaltó otro.