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El siniestro ocurrió a primera hora de este martes entre Centenario y Neuquén, a la altura de la estación Puma. La calzada mojada y un apagón de luminarias en el sector complican el tránsito en plena hora pico. (foto gentileza Centenario Digital)

Un fuerte choque entre dos automóviles generó preocupación este martes por la mañana sobre la Ruta 7, en un tramo de alto tránsito que conecta Centenario con la capital neuquina. A pesar de los importantes daños materiales que sufrieron ambos vehículos, los ocupantes solo registraron golpes menores y fueron asistidos de manera preventiva por el personal de salud.

El siniestro vial ocurrió minutos después de las 7:00 de la mañana, sobre la mano que va en sentido hacia Neuquén, justo a la altura del cruce de la estación de servicio Puma. Al impacto de los vehículos se le sumó un factor de riesgo: la calzada permanecía resbaladiza y mojada debido a las lluvias registradas durante la madrugada y las primeras horas del día.

Los rodados involucrados fueron un Ford Focus III (tipo sedán) y un Chevrolet Agile. Tras la colisión, ambos autos terminaron a un costado de la banquina con severas roturas que evidenciaron la violencia del impacto. El Focus se llevó la peor parte, quedando con todo el frente destruido, lo que provocó la activación inmediata de los airbags. Por su parte, el Agile también exhibía daños de consideración, aunque afortunadamente ambos vehículos quedaron fuera de la zona principal de circulación, evitando un bloqueo mayor.

Alrededor de media hora después del hecho, personal policial se desplegó en el lugar para ordenar el flujo vehicular y realizar las pericias correspondientes. Asimismo, una ambulancia se hizo presente para examinar a los conductores y acompañantes, quienes no presentaron heridas de gravedad.

Un cruce crítico y a oscuras

El accidente se dio en el momento de mayor caudal vehicular de la jornada, coincidiendo con el horario en que miles de personas se trasladan hacia Neuquén por razones laborales o escolares. Si bien el tránsito no llegó a interrumpirse, la curiosidad de los automovilistas que reducían la velocidad al pasar generó algunas demoras menores.

Más allá del hecho puntual, el choque volvió a encender las alarmas de los vecinos de la zona, quienes denunciaron que ese cruce específico es un punto negro de alta siniestralidad vial.

Los residentes apuntaron de forma directa contra las falencias de infraestructura en el sector. Según advirtieron, actualmente hay más de siete luminarias que no funcionan, un factor que reduce drásticamente la visibilidad en un tramo donde el tráfico es intenso y a alta velocidad. Los vecinos remarcaron que la combinación de la calzada mojada, la hora pico y la falta de iluminación estatal transforma este sector de la Ruta 7 en una verdadera trampa, especialmente durante la madrugada y los días de mal tiempo.